sábado, 2 de mayo de 2009

Noche

No soy un hijo de Gaia, soy un animal de ciudad. Asfalto, cemento, cristal y metal. Un depredador entre edificios de proporciones ciclópeas y calles vacías. Luces amarillas y sombras oscuras. Inerte.

1 comentario:

jaio dijo...

Siempre que pienso en noche y ciudad me viene a la mente la visión desde tu habitación del ordenador: tejados negros alineados sobre calles de naranja que se iluminan y se apagan, y un cielo negro azulado con o sin luna pero siempre sin estrellas. Y sobre todo, silencio.

Por cierto, cojonudas las dos historias futuro-apocalípticas. La del poli tiene muy buena pinta, sigue con ella.