No, no me se los jodidos antibióticos. No lo dije de esa manera, pero lo pensé. Si mi vida es como el Show de Truman les acabo de ahorrar un pitido. De nada.
Corro a ciegas hacia delante, esperando no chocarme con nada en la más absoluta oscuridad (¿O obscuridad?), esperando que al final, cuando me quite la venda de los ojos esté en un lugar mejor, o algo similar. No espero llegar al Mobile World Congress del brazo de Scarlett Johansson, pero si espero estar en un lugar mejor, uno más aconchado, menos anguloso. Supongo que pedir un universo con lineas menos rectas y más curvadas en donde los ángulos de un triángulo no suman 180º es pedir demasiado.
Me vale con no necesitar una reconstrucción facial cuando todo acabe. Tal vez sea el momento de volver a mi plan de ser un médico mercenario e ir a África a ser el médico personal de algún cruel dictador que me deje llevar a cabo mis experimentos. Dijeron que un ser mitad humano mitad hamster no funcionaría, pero yo les haré ver que están equivocados. O mitad chinchilla. Le podría enseñar a hacer trucos. O a conducir y me podría hacer de chófer. Ya me imagino en alguna aldea de África con una ranchera Toyota de esas que llevan una metralleta en la parte de atrás en la que habría hecho hueco para un sillón orejero al lado de la susodicha ametralladora mientras un ser mitad hombre mitad chinchilla al volante me lleva de un sitio a otro a cambio de... ¿Qué comen las chinchillas? ¿Fruta?
Sea como sea, cuando esto termine pienso llevar el carné o lo que sea que me den después de todo, incluso el título si hace falta, a todas partes, enseñándolo por ahí para que me cuelen en el cine y me dejen cambiarme de asiento en el tren al que yo decida.
Un hombre puede soñar.
miércoles, 17 de agosto de 2011
viernes, 12 de agosto de 2011
El charco de la tranquilidad
Una rata pasó corriendo por el cable de la electricidad. Probablemente iba a una de esas fiestas de alimañas nocturnas con alcohol, drogas, anticoagulantes y música techno que están tan de moda entre esos roedores. Bah, a mí me da igual, no necesito que se me licuen los órganos para ser feliz. Total, se me licuarán tarde o temprano. Menos mal que tengo la piel para evitar esas molestas pérdidas de fluidos.
A mi me vale con lo que tengo: una montaña de papeles y otra de archivos en pdf. Estoy en ese momento mitad digital mitad analógico, sin llegar a despegarme de ninguno de los dos, pero siempre repudiando al otro.
Es principalmente una cuestión de honor. Y dinero. Y futuro. Pero sobre todo de honor. Aunque lo otro no me vendría mal, pero en pocas cantidades. No quiero un puchero de futuro y no saber ni dónde ni cuándo estoy.
El sufrimiento hace tiempo que no existe para mí. No al menos el sufrimiento usual, el que se dice "pasarlo mal". Del que hace que la gente te diga "Que putada tío" mientras ponen su mano condescendiente sobre tu hombro.
Es sólo una cuestión de deber. De deber y honor. Yo conocía a unos que tenían ese lema: "Deber y Honor" y luego mandaban a millones a morir por cualquier cosa. En plan: saben demasiado, aunque no sepan ni dónde están ni quiénes somos nosotros.
Yo debería saber demasiado. A mi no podrían pillarme, no estoy en su mismo universo ficticio.
A mi me vale con lo que tengo: una montaña de papeles y otra de archivos en pdf. Estoy en ese momento mitad digital mitad analógico, sin llegar a despegarme de ninguno de los dos, pero siempre repudiando al otro.
Es principalmente una cuestión de honor. Y dinero. Y futuro. Pero sobre todo de honor. Aunque lo otro no me vendría mal, pero en pocas cantidades. No quiero un puchero de futuro y no saber ni dónde ni cuándo estoy.
El sufrimiento hace tiempo que no existe para mí. No al menos el sufrimiento usual, el que se dice "pasarlo mal". Del que hace que la gente te diga "Que putada tío" mientras ponen su mano condescendiente sobre tu hombro.
Es sólo una cuestión de deber. De deber y honor. Yo conocía a unos que tenían ese lema: "Deber y Honor" y luego mandaban a millones a morir por cualquier cosa. En plan: saben demasiado, aunque no sepan ni dónde están ni quiénes somos nosotros.
Yo debería saber demasiado. A mi no podrían pillarme, no estoy en su mismo universo ficticio.
viernes, 5 de agosto de 2011
False Flags
Unos deciden quién va a pagar y cuánto van a pagar, mientras otros chocan contra el muro de humo que les ponen delante. Gritan y patalean, para nada.
Finanzas internacionales, políticas y democracias nacionales.
En definitiva banderas falsas.
Finanzas internacionales, políticas y democracias nacionales.
En definitiva banderas falsas.
domingo, 17 de julio de 2011
Sobre porqué no era Síndrome de Boerhaave
Estoy escribiendo esto porque no quiero estudiar, así que al menos hago algo que tiene que ver con mi carrera y no estoy por ahí viendo a estos pibones.
A lo que iba. Resulta que en un examen de cirugía digestiva (en el cual se habían colado unas preguntas de medicina digestiva, por error /s) había un caso clínico que paso a contar, aunque no me acuerdo de todos los detalles.
Era un señor de cincuenta y tantos que después de una comida copiosa tenía dolor en pecho que se le iba hacia la espalda y creo que nauseas y vómitos (aunque de esto último no estoy muy seguro) y con dificultad para respirar. Como después de tres horas el dolor no se le pasa va a urgencias y allí le hacen una analítica, exploración física y un par de radiografías en donde toda está normal, excepto un derrame pleural derecho y creo que algo de rigidez abdominal.
Yo tengo mi teoría sobre lo que tenía este señor (de la cual no estoy del todo seguro) pero de lo que sí estoy seguro es de lo que no era. Y no era síndrome de Boerhaave, como dicen muchos, porque aunque quede mucho más glamuroso que mi teoría (que es básicamente parásitos repugnantes que vivían en el hígado del pobre señor porque había comido algo sobre lo que un perro había cagado) por más que miro no encuentro casi ninguna razón para pensar que el señor había tenido una rotura esofágica espontánea (¿A que quedaba mejor lo del síndrome de Van Gaal o como se diga que es simplemente eso, gente a la que se le rompe el esófago como si fuera una uña?). Ni enfisema, ni neumomediastino ni ná de ná.
Así que esto es todo, un confuso relato pseudomédico para quejarme sobre algo en lo que creo que tengo razón. Ahora que lo pienso, tal vez el señor tenía un infarto y ni nos dimos cuenta. Eso sería malo, aunque total, para como me salió el examen este de ingresar como adjunto en el servicio de cirugía digestiva...
A lo que iba. Resulta que en un examen de cirugía digestiva (en el cual se habían colado unas preguntas de medicina digestiva, por error /s) había un caso clínico que paso a contar, aunque no me acuerdo de todos los detalles.
Era un señor de cincuenta y tantos que después de una comida copiosa tenía dolor en pecho que se le iba hacia la espalda y creo que nauseas y vómitos (aunque de esto último no estoy muy seguro) y con dificultad para respirar. Como después de tres horas el dolor no se le pasa va a urgencias y allí le hacen una analítica, exploración física y un par de radiografías en donde toda está normal, excepto un derrame pleural derecho y creo que algo de rigidez abdominal.
Yo tengo mi teoría sobre lo que tenía este señor (de la cual no estoy del todo seguro) pero de lo que sí estoy seguro es de lo que no era. Y no era síndrome de Boerhaave, como dicen muchos, porque aunque quede mucho más glamuroso que mi teoría (que es básicamente parásitos repugnantes que vivían en el hígado del pobre señor porque había comido algo sobre lo que un perro había cagado) por más que miro no encuentro casi ninguna razón para pensar que el señor había tenido una rotura esofágica espontánea (¿A que quedaba mejor lo del síndrome de Van Gaal o como se diga que es simplemente eso, gente a la que se le rompe el esófago como si fuera una uña?). Ni enfisema, ni neumomediastino ni ná de ná.
Así que esto es todo, un confuso relato pseudomédico para quejarme sobre algo en lo que creo que tengo razón. Ahora que lo pienso, tal vez el señor tenía un infarto y ni nos dimos cuenta. Eso sería malo, aunque total, para como me salió el examen este de ingresar como adjunto en el servicio de cirugía digestiva...
jueves, 9 de junio de 2011
La empresa es tu amiga
Paul y su compañero de trabajo estaban hablando, distendidamente al lado de la máquina de café mientras saboreaban a su pesar el líquido oscuro que esta había rezumado ruidosamente momentos antes.
-¿Cómo te va todo?
-Bah, lo de siempre. El otro día mi gato me robó y se fue de casa. No puedo culparle, hacía tiempo que nuestro pacto se había roto.
-¿Pacto?
-Si, el se libraba de las ratas y yo le acariciaba. Pero últimamente he estado muy ajetreado con este estúpido proyecto.
-¿Proyecto?
-La empresa me ha puesto a la cabeza del grupo de diseño que tiene que diseñar al grupo de diseño de las sillas de la oficina. Todo iba bien hasta que dos de mis compañeros murieron por intoxicación.
-¿Intoxicación?
-Se ha abierto una investigación por el departamento de publicidad, pero no se ha encontrado nada.
-¿Departamento de publicidad?
-A la empresa no le conviene saber de dónde viene la intoxicación, sino de dónde puede decir que viene y así librarse de algo molesto. He oído que te van a echar las culpas a ti.
-Eso es ridículo- dijo Paul mientras abría la máquina de café y espolvoreaba dentro un polvo fino y blanco que sacaba de una bolsa de plástico- ¿Qué tienen contra mí?
-No se, creo que les sales caro. Míralo por el lado bueno, al menos no te van a mandar a un ciempiés venenoso.
-Ya bueno, que llevo 5 años aquí, me merezco un respeto.- Paul había terminado su operación y estaba cerrando la máquina mientras se guardaba la bolsa en la chaqueta. - Si averiguas algo más dímelo, para ir trayendo la munición.
-¿Piensas despedirte a lo grande?
-¡Qué menos! Si soy acusado sin fundamento, lo justo es montar un tiroteo, está en los estatutos.
-Si, supongo que sí. Bueno, tengo que volver al tajo, te veo luego.
-Si, yo también, hasta luego.
-¿Cómo te va todo?
-Bah, lo de siempre. El otro día mi gato me robó y se fue de casa. No puedo culparle, hacía tiempo que nuestro pacto se había roto.
-¿Pacto?
-Si, el se libraba de las ratas y yo le acariciaba. Pero últimamente he estado muy ajetreado con este estúpido proyecto.
-¿Proyecto?
-La empresa me ha puesto a la cabeza del grupo de diseño que tiene que diseñar al grupo de diseño de las sillas de la oficina. Todo iba bien hasta que dos de mis compañeros murieron por intoxicación.
-¿Intoxicación?
-Se ha abierto una investigación por el departamento de publicidad, pero no se ha encontrado nada.
-¿Departamento de publicidad?
-A la empresa no le conviene saber de dónde viene la intoxicación, sino de dónde puede decir que viene y así librarse de algo molesto. He oído que te van a echar las culpas a ti.
-Eso es ridículo- dijo Paul mientras abría la máquina de café y espolvoreaba dentro un polvo fino y blanco que sacaba de una bolsa de plástico- ¿Qué tienen contra mí?
-No se, creo que les sales caro. Míralo por el lado bueno, al menos no te van a mandar a un ciempiés venenoso.
-Ya bueno, que llevo 5 años aquí, me merezco un respeto.- Paul había terminado su operación y estaba cerrando la máquina mientras se guardaba la bolsa en la chaqueta. - Si averiguas algo más dímelo, para ir trayendo la munición.
-¿Piensas despedirte a lo grande?
-¡Qué menos! Si soy acusado sin fundamento, lo justo es montar un tiroteo, está en los estatutos.
-Si, supongo que sí. Bueno, tengo que volver al tajo, te veo luego.
-Si, yo también, hasta luego.
viernes, 27 de mayo de 2011
¿Este es mi país?
Ahora resulta que vivo en un país en donde la manera de tratar a manifestantes pacíficos es con violencia. Ni en Egipto.
Estos hechos reflejan muy bien por qué empezó todo esto. Y también la razón por la que ciertas competencias no las deberían tener las autonomías.
Estos hechos reflejan muy bien por qué empezó todo esto. Y también la razón por la que ciertas competencias no las deberían tener las autonomías.
miércoles, 25 de mayo de 2011
Reflexión
La gente decía que era historia viva. Ya por aquél entonces pensaba que era algo que se tendría que ver el futuro, pero lo importante es que la gente estaba emocionada. Emocionada de la posibilidad de cambio, de ir a mejor, de romper con todos los malos vicios de nuestra clase política, que, lejos de ser los mejores entre nosotros, dejan bastante que desear.
Nos hicieron ilegales. Nos intentaron prohibir y meternos en nuestras casas. Pero éramos demasiados y nos tenían miedo. Nos tenían miedo principalmente porque había elecciones cerca y podíamos dejarles sin trabajo, detener su espíritu parásito.
Y llegaron las elecciones y no pasó (casi) nada. El voto en blanco y el nulo se duplicaron. Aliviados, nuestros políticos miraron qué más pretendíamos hacer y sólo vieron acampadas y actividades lúdicas con grupos cada vez más pequeños.
Los acampados dijeron que el cambio llegaría, que era sólo el principio, pero no dijeron de qué manera llegaría. También que las elecciones no eran su objetivo, y que por eso el resultado (la marea azul) no tenía importancia. Yo creo que, aunque tengas otro objetivo, quitarle el empleo a un corrupto siempre es buena idea. Intentaban llegar a acuerdos, mientras cada vez más gente se veía marginada del movimiento. Leí a alguien que decía que era, de alguna manera, inevitable que esto ocurriera, pero no es así. El movimiento del 15M ha dejado fuera a mucha gente porque no ha tenido intención de consenso; no se ha buscado un punto de vista común o una solución en la que cupieran todos, sino que simplemente votaron y lo que dijera la mayoría simple se aprobaba. Y así, excluyendo, es como la protesta de todos se ha convertido en la protesta de algunos.
Lástima, porque el 15M apuntaba maneras.
Nos hicieron ilegales. Nos intentaron prohibir y meternos en nuestras casas. Pero éramos demasiados y nos tenían miedo. Nos tenían miedo principalmente porque había elecciones cerca y podíamos dejarles sin trabajo, detener su espíritu parásito.
Y llegaron las elecciones y no pasó (casi) nada. El voto en blanco y el nulo se duplicaron. Aliviados, nuestros políticos miraron qué más pretendíamos hacer y sólo vieron acampadas y actividades lúdicas con grupos cada vez más pequeños.
Los acampados dijeron que el cambio llegaría, que era sólo el principio, pero no dijeron de qué manera llegaría. También que las elecciones no eran su objetivo, y que por eso el resultado (la marea azul) no tenía importancia. Yo creo que, aunque tengas otro objetivo, quitarle el empleo a un corrupto siempre es buena idea. Intentaban llegar a acuerdos, mientras cada vez más gente se veía marginada del movimiento. Leí a alguien que decía que era, de alguna manera, inevitable que esto ocurriera, pero no es así. El movimiento del 15M ha dejado fuera a mucha gente porque no ha tenido intención de consenso; no se ha buscado un punto de vista común o una solución en la que cupieran todos, sino que simplemente votaron y lo que dijera la mayoría simple se aprobaba. Y así, excluyendo, es como la protesta de todos se ha convertido en la protesta de algunos.
Lástima, porque el 15M apuntaba maneras.
sábado, 7 de mayo de 2011
Un pequeño cambio en la historia del siglo XX
El 1 de enero de 1936 un joven se convirtió en el comandante en jefe de todas las fuerzas armadas de la República de España. Nadie le conocía personalmente, pero al parecer era un portento. Sin embargo, algunos militares siguieron su plan de sublevación y entre el 17 y el 18 de julio se llevó a cabo el levantamiento.
El nuevo comandante en jefe se puso al mando de las fuerzas republicanas, internacionales y la ayuda prestada por la URSS. Hábilmente acabó con la sublevación el día de Nochebuena de ese mismo año cuando el último grupo de militares rebeldes fue derrotado en A Coruña. Las bajas totales fueron unos pocos miles y además, el comandante prohibió cualquier tipo de acción violenta contra civiles o de represalia contra los vencidos.
En los siguientes años, el comandante arregló los desperfectos que había provocado la guerra, modernizó el país y recompuso el ejercito basándose en la infantería española, una de las mejores y más avanzadas del mundo. Mientras, el mundo entraba en guerra, pero España aún no estaba preparada.
Pero finalmente lo estuvo: el 14 de junio de 1942 España se unió a los aliados en la Segundo Guerra mundial. Los alemanes, que habían conquistado Francia hacía dos años, intentaron enviar a sus soldados por los Pirineos, pero sin ningún éxito. La infantería española, bien equipada y entrenada rechazó tentativa tras tentativa, mientras esperaba que los demás aliados comenzaran la ofensiva sobre Alemania.
Pero no ocurrió. Era primavera de 1944 y ni los ingleses ni los americanos parecían tener ninguna intención de acabar con el nazismo en una Europa completamente subyugada por Hitler. Ni siquiera los soviéticos habían podido detener su avance y hacía meses que los alemanes habían conquistado Moscú y Stalingrado.
El joven comandante se reunió con el gobierno, y se dirigió a ellos con estas palabras:
-No podemos permitir que Hitler siga con sus planes; debemos detenerle como detuvimos el fascismo en nuestras propias tierras. Lo sé, ellos no nos ayudaron cuando los necesitamos. Pero nosotros no somos ellos.
A las 13:00 del 10 de julio de 1944 el segundo y cuarto cuerpo del ejército español desembarcaron en Rennes (Francia). El movimiento cogió por sorpresa a los alemanes que concentraban a sus fuerzas en el frente ruso y en los pirineos. Casi sin oposición, y entre los vítores de la población francesa, el cuarto cuerpo entró en París el 23 de julio y poco después, el 17 de septiembre, controlaban toda Francia y deshacían la Francia de Vichy. El ejército continuó su avance sobre los territorios ocupados y pronto alcanzaron tierras alemanas.
El 23 de diciembre el 19º cuerpo entró en Berlín. Dos semanas más tarde, el 7 de enero de 1945, Alemania se rinde. La URSS recuperó todo su territorio perdido y estableció como países satélites a Polonia, Checoslovaquia, Rumanía, Hungría, Bulgaria y Finlandia.
Dinamarca, Austria y Noruega recuperaron parte de sus territorios.
España seguía teniendo el mando sobre parte de Francia, toda Alemania, Luxemburgo, parte de Dinarmarca, Austria y Checoslovaquia.
Aun quedando Italia y Japón en el Eje, el gobierno español decidió acabar con el reino de terror que Stalin pretendía instaurar en Europa. Sin esperar más tiempo, aprovechando la debilidad creada por la invasión alemana, el 8 de enero de 1945 España declara la guerra a URSS y las tropas comenzaron a cruzar la frontera de Polonia y en sólo nueve días, España se anexionó Polonia.
El avance español siguió su curso y el 29 de marzo del 45, el 17º cuerpo entró en Moscú, mientras en la campaña italiana el 7 de abril del 45 el 2º cuerpo entra en Roma y poco después Italia cae.
El avance por las tierras rusas continuó sin detenerse hasta que todo el bloque soviético cayó en manos españolas.
El nuevo comandante en jefe se puso al mando de las fuerzas republicanas, internacionales y la ayuda prestada por la URSS. Hábilmente acabó con la sublevación el día de Nochebuena de ese mismo año cuando el último grupo de militares rebeldes fue derrotado en A Coruña. Las bajas totales fueron unos pocos miles y además, el comandante prohibió cualquier tipo de acción violenta contra civiles o de represalia contra los vencidos.
En los siguientes años, el comandante arregló los desperfectos que había provocado la guerra, modernizó el país y recompuso el ejercito basándose en la infantería española, una de las mejores y más avanzadas del mundo. Mientras, el mundo entraba en guerra, pero España aún no estaba preparada.
Pero finalmente lo estuvo: el 14 de junio de 1942 España se unió a los aliados en la Segundo Guerra mundial. Los alemanes, que habían conquistado Francia hacía dos años, intentaron enviar a sus soldados por los Pirineos, pero sin ningún éxito. La infantería española, bien equipada y entrenada rechazó tentativa tras tentativa, mientras esperaba que los demás aliados comenzaran la ofensiva sobre Alemania.
Pero no ocurrió. Era primavera de 1944 y ni los ingleses ni los americanos parecían tener ninguna intención de acabar con el nazismo en una Europa completamente subyugada por Hitler. Ni siquiera los soviéticos habían podido detener su avance y hacía meses que los alemanes habían conquistado Moscú y Stalingrado.
El joven comandante se reunió con el gobierno, y se dirigió a ellos con estas palabras:
-No podemos permitir que Hitler siga con sus planes; debemos detenerle como detuvimos el fascismo en nuestras propias tierras. Lo sé, ellos no nos ayudaron cuando los necesitamos. Pero nosotros no somos ellos.
A las 13:00 del 10 de julio de 1944 el segundo y cuarto cuerpo del ejército español desembarcaron en Rennes (Francia). El movimiento cogió por sorpresa a los alemanes que concentraban a sus fuerzas en el frente ruso y en los pirineos. Casi sin oposición, y entre los vítores de la población francesa, el cuarto cuerpo entró en París el 23 de julio y poco después, el 17 de septiembre, controlaban toda Francia y deshacían la Francia de Vichy. El ejército continuó su avance sobre los territorios ocupados y pronto alcanzaron tierras alemanas.
El 23 de diciembre el 19º cuerpo entró en Berlín. Dos semanas más tarde, el 7 de enero de 1945, Alemania se rinde. La URSS recuperó todo su territorio perdido y estableció como países satélites a Polonia, Checoslovaquia, Rumanía, Hungría, Bulgaria y Finlandia.
Dinamarca, Austria y Noruega recuperaron parte de sus territorios.
España seguía teniendo el mando sobre parte de Francia, toda Alemania, Luxemburgo, parte de Dinarmarca, Austria y Checoslovaquia.
Aun quedando Italia y Japón en el Eje, el gobierno español decidió acabar con el reino de terror que Stalin pretendía instaurar en Europa. Sin esperar más tiempo, aprovechando la debilidad creada por la invasión alemana, el 8 de enero de 1945 España declara la guerra a URSS y las tropas comenzaron a cruzar la frontera de Polonia y en sólo nueve días, España se anexionó Polonia.
El avance español siguió su curso y el 29 de marzo del 45, el 17º cuerpo entró en Moscú, mientras en la campaña italiana el 7 de abril del 45 el 2º cuerpo entra en Roma y poco después Italia cae.
El avance por las tierras rusas continuó sin detenerse hasta que todo el bloque soviético cayó en manos españolas.
miércoles, 27 de abril de 2011
Alternativas para la democracia española
Año 2011, España.
Tras años de recalcitrante bipartidismo y con un futuro nada esperanzador para cualquier alternativa a los dos partidos mayoritarios, un hombre decidió cambiar las cosas. Su nombre: Iniesta, Andrés Iniesta.
Durante una estancia en su pueblo natal, Fuentealbilla (Albacete), Andrés se dio cuenta de que España necesitaba un cambio, una renovación profunda, una esperanza en mitad de una crisis económica en la que estaba sumido el país por culpa de los torpes gobiernos que se habían sucedido durante años y con una corrupción política que alcanzaba niveles inusitados.
Andrés colgó las botas para fundar su propio partido llamado “Centro del campo” tanto por su orientación política, como por su posición en el campo de fútbol. Además era una referencia a su pueblo natal. En poco tiempo el partido adquirió muchos seguidores (o centrocampistas) y comenzó a ser una alternativa real para las sigientes elecciones. Las razones para su éxito repentino se deben a la singularidad de su líder; tras el gol que marcó ante Holanda en la final de la Copa del Mundo de 2010, se había convertido literalmente en un héroe nacional. Además, su origen humilde sumado a una personalidad tranquila hicieron el resto. Incluso los nacionalistas catalanes le adoraban por haber jugado en el Fútbol Cub Barcelona. Su discurso sobre el cambio, la renovación y la honradez le hicieron popular, pero aun faltaba la prueba decisiva: las elecciones de 2012.
Llegado el momento, los centrocampistas arrasaron en las elecciones. Con 196 diputados, los centrocampistas llegaron a la mayoría absoluta, dejando a PP y PSOE con los restos, rozando apenas los 40 diputados cada uno.
Pese a que antes de las elecciones había habido voces que cuestionaron la validez del candidato, pronto se acallaron tras la toma de poder de Iniesta.
El presidente Iniesta se puso al mando de manera firme, transparente y rápida. Acabó con la corrupción y el fraude fiscal, recortó los sueldos y privilegios de los políticos e impulsó una recuperación económica sostenible.
Tras años de recalcitrante bipartidismo y con un futuro nada esperanzador para cualquier alternativa a los dos partidos mayoritarios, un hombre decidió cambiar las cosas. Su nombre: Iniesta, Andrés Iniesta.
Durante una estancia en su pueblo natal, Fuentealbilla (Albacete), Andrés se dio cuenta de que España necesitaba un cambio, una renovación profunda, una esperanza en mitad de una crisis económica en la que estaba sumido el país por culpa de los torpes gobiernos que se habían sucedido durante años y con una corrupción política que alcanzaba niveles inusitados.
Andrés colgó las botas para fundar su propio partido llamado “Centro del campo” tanto por su orientación política, como por su posición en el campo de fútbol. Además era una referencia a su pueblo natal. En poco tiempo el partido adquirió muchos seguidores (o centrocampistas) y comenzó a ser una alternativa real para las sigientes elecciones. Las razones para su éxito repentino se deben a la singularidad de su líder; tras el gol que marcó ante Holanda en la final de la Copa del Mundo de 2010, se había convertido literalmente en un héroe nacional. Además, su origen humilde sumado a una personalidad tranquila hicieron el resto. Incluso los nacionalistas catalanes le adoraban por haber jugado en el Fútbol Cub Barcelona. Su discurso sobre el cambio, la renovación y la honradez le hicieron popular, pero aun faltaba la prueba decisiva: las elecciones de 2012.
Llegado el momento, los centrocampistas arrasaron en las elecciones. Con 196 diputados, los centrocampistas llegaron a la mayoría absoluta, dejando a PP y PSOE con los restos, rozando apenas los 40 diputados cada uno.
Pese a que antes de las elecciones había habido voces que cuestionaron la validez del candidato, pronto se acallaron tras la toma de poder de Iniesta.
El presidente Iniesta se puso al mando de manera firme, transparente y rápida. Acabó con la corrupción y el fraude fiscal, recortó los sueldos y privilegios de los políticos e impulsó una recuperación económica sostenible.
martes, 12 de abril de 2011
Apuntes viejos
Esta vez había venido aquí con algo realmente bueno en la cabeza, pero creo que cuando la sacudí se cayó a algún pozo sombrío y ahora la he extraviado. Total, no será una gran pérdida.
He tirado apuntes viejos, pero sólo los malos. ¿Cuáles son los buenos entonces y por lo tanto los que han escapado a mi minucioso examen? Los que espero que cuando los vuelva a mirar dentro de muchos años me haga ilusión verlos. Bien porque me recuerden una determinada clase, asignatura o profesor o mejor todavía, porque tengan algo gracioso escrito en ellos. Tener recuerdos está bien, la memoria es la identidad. Por suerte vivimos en la época de la historia en la que es más fácil crear y guardar recuerdos.
Ya tendremos tiempo de moldearlos, modificarlos, inventarlos y alterarlos hasta que se alejen de la realidad lo suficiente como para que sean realmente humanos.
He tirado apuntes viejos, pero sólo los malos. ¿Cuáles son los buenos entonces y por lo tanto los que han escapado a mi minucioso examen? Los que espero que cuando los vuelva a mirar dentro de muchos años me haga ilusión verlos. Bien porque me recuerden una determinada clase, asignatura o profesor o mejor todavía, porque tengan algo gracioso escrito en ellos. Tener recuerdos está bien, la memoria es la identidad. Por suerte vivimos en la época de la historia en la que es más fácil crear y guardar recuerdos.
Ya tendremos tiempo de moldearlos, modificarlos, inventarlos y alterarlos hasta que se alejen de la realidad lo suficiente como para que sean realmente humanos.
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