Sé que tengo algo abandonado el blog. Técnicamente es culpa mía, pero si miramos un poco más allá, veremos que en realidad no lo es. Se debe a una mala alineación de los astros, a una extraña conspiración estelar que me ha hecho dejar todo esto aquí, cogiendo polvo digital, que aunque no existe, yo me lo imagino sobre estas pequeñas letras y sobre el título del blog, hasta formar una capa uniforme que nunca puedo contenerme de quitar con la mano. Pero no es de eso para lo que he venido aquí hoy.
Siendo sincero, no sé para qué he venido hoy aquí. Solamente echaba de menos de menos escribir aquí. Quiero haceros un inciso que no viene al caso, pero me acabo de fijar en la manera en la que escribo en mi teclado. Qué raro. Cuando paso mucho tiempo sin escribir en el blog me siento un poco... como los demás, especialmente ese tipo de gente. Ese tipo de gente que cuando se golpea la cabeza puedes escuchar el sonido hueco.
Tampoco he venido aquí para hablaros de gente tonta, no. De algún modo, sería como perder el tiempo. Tampoco os voy a contar qué he estado haciendo este tiempo, porque no quiero aburriros. Salvo contadas excepciones, las prácticas en el hospital acaban resultando monótonas y aburridas y lo único reseñable suele ser el repetitivo pensamiento sobre cómo no quiero acabar cuando tenga 80 años, aunque haga lo que haga probablemente acabe como un señor raro.
Ni os voy a hablar sobre el Modern Warfare 2, ni ILS, ni sobre cómo Apple es la nueva Microsoft, Google la nueva Apple y Amazon la nueva Google, ni de “La espuma de los días” ni sobre vacaciones de tres semanas en Abril que son como mi verano.
Para todo eso, ya habrá otro momento. Sólo quiero hacer un par de apuntes sobre cada una de las cosas: Modern Warfare 2 es épico (¿cuánto tiempo hacía que un videojuego no me hacía sentir algo?), ILS mola, como Hyper, The Fashion, Uffie, DJ Shadow, Neon Plastix y Yellle. Sobre tecnología, Apple pone los pelos de punta del miedo que da y Amazon está preparando algo gordo. Y “La espuma de los días” ha sido el primer libro que me he terminado en el Kindle. ¿Por qué os estoy contando esto?
Hablando de Yelle:
YELLE - Safari Disco Club / Que veux-tu (exclusive full length edit) from Yelle on Vimeo.
miércoles, 30 de marzo de 2011
viernes, 11 de marzo de 2011
Donde la gente muere
Es una habitación sin ventanas, donde nunca se sabe si es de día o de noche. Y donde la gente, tarde o temprano, muere. Los que tienen suerte pueden irse a morir a casa, y los que tienen, hasta rodeados de familiares.
Ahogados en sí mismos, confusos y desorientados, somos lo último que ven, aunque a veces ni nos vean.
Dedicado a J. y a los otros que estén por llegar.
Ahogados en sí mismos, confusos y desorientados, somos lo último que ven, aunque a veces ni nos vean.
Dedicado a J. y a los otros que estén por llegar.
martes, 22 de febrero de 2011
Historia de una ciudad
Hay una ciudad en donde hay una rara afección genética. Digo rara porque nadie más en el mundo parece tenerla en tanta proporción (alrededor de un 99'99% de la población tiene el gen que provoca esta alteración). Se trata de una incapacidad crónica para moverse correctamente en cualquier dirección del espacio, especialmente si van al mando de algún vehículo motorizado.
Científicos de todo el mundo se han reunido durante décadas en la ciudad para averiguar cómo afecta este gen anómalo a los habitantes de esta ciudad. Hay muchas teorías, pero aun no se han puesto de acuerdo.
La consecuencia más visible de esta población es su torpe manejo del coche. De hecho, son tan patanes que, cuando el coche comenzó a popularizarse, el ayuntamiento vio consternado cómo en su ciudad nadie era capaz de sacarse el carnet de conducir. Ante la visión de un futuro de burla y ridículo debido a su minusvalía, el ayuntamiento decidió tomar dos medidas en absoluto secreto pero que yo os revelo porque soy un tío majo: ocultar la enfermedad al resto del mundo, excepto a científicos seleccionados para intentar curarla y dar el carnet de conducir a cualquier persona que pueda acceder a un automóvil para evitar levantar sospechas.
Así pues, la ciudad se llenó de coches y de gente que los conducía. Mal, pero los conducía. Sin embargo, la fama de estos habitantes pronto se hizo notar, y como muestra, expongo algunos ejemplos históricos de estas gentes:
-Durante la guerra civil los habitantes de esta ciudad tenían prohibido bajo pena de fusilamiento conducir un tanque o un avión.
-Durante la segunda guerra mundial, los alemanes, más astutos, usaron la enfermedad contra el enemigo; uno de los habitantes, que estaba en la División Azul, fue puesto en un coche delante de un batallón soviético. No sobrevivió ninguno.
Sin embargo, debido a ser una ciudad pequeña, sus habitantes prefirieron quedarse allí, lo que provocó una endogamia que empeoró fatalmente la enfermedad.
A día de hoy todo sigue igual en esta pequeña ciudad donde sus habitantes son literalmente incapaces de desplazar un coche correctamente.
N.A.: basado en hechos reales tras un exhaustivo estudio de cuatro años y medio viviendo en la ciudad, esquivando la muerte cada día a manos de sus afectos habitantes.
Científicos de todo el mundo se han reunido durante décadas en la ciudad para averiguar cómo afecta este gen anómalo a los habitantes de esta ciudad. Hay muchas teorías, pero aun no se han puesto de acuerdo.
La consecuencia más visible de esta población es su torpe manejo del coche. De hecho, son tan patanes que, cuando el coche comenzó a popularizarse, el ayuntamiento vio consternado cómo en su ciudad nadie era capaz de sacarse el carnet de conducir. Ante la visión de un futuro de burla y ridículo debido a su minusvalía, el ayuntamiento decidió tomar dos medidas en absoluto secreto pero que yo os revelo porque soy un tío majo: ocultar la enfermedad al resto del mundo, excepto a científicos seleccionados para intentar curarla y dar el carnet de conducir a cualquier persona que pueda acceder a un automóvil para evitar levantar sospechas.
Así pues, la ciudad se llenó de coches y de gente que los conducía. Mal, pero los conducía. Sin embargo, la fama de estos habitantes pronto se hizo notar, y como muestra, expongo algunos ejemplos históricos de estas gentes:
-Durante la guerra civil los habitantes de esta ciudad tenían prohibido bajo pena de fusilamiento conducir un tanque o un avión.
-Durante la segunda guerra mundial, los alemanes, más astutos, usaron la enfermedad contra el enemigo; uno de los habitantes, que estaba en la División Azul, fue puesto en un coche delante de un batallón soviético. No sobrevivió ninguno.
Sin embargo, debido a ser una ciudad pequeña, sus habitantes prefirieron quedarse allí, lo que provocó una endogamia que empeoró fatalmente la enfermedad.
A día de hoy todo sigue igual en esta pequeña ciudad donde sus habitantes son literalmente incapaces de desplazar un coche correctamente.
N.A.: basado en hechos reales tras un exhaustivo estudio de cuatro años y medio viviendo en la ciudad, esquivando la muerte cada día a manos de sus afectos habitantes.
viernes, 4 de febrero de 2011
M1A2 Abrams
John estaba en su puesto, tenía colgados en el cuello sus auriculares y estaba apoyado en la ametralladora auxiliar calibre 50, mirando el horizonte. Ante el se extendía un las propiedades de una familia que durante generaciones se había dedicado a cuidar de esa granja de Pensilvania.
A lo lejos se oía el sonido de los helicópteros, lejanos, y los truenos de la tormenta que se avecinaba por el este. Unas nubes negras y amenazadoras que se cernían sobre ellos como queriendo hacerlos desaparecer. El tanque M1A2 Abrams sobre el que estaba estaba apagado y parecía dormir como un dragón en una oscura cueva.
Había algo bonito, armonioso en aquella paz y tranquilidad pero no duraría mucho; en unos minutos llegaría el 19º cuerpo de la Coalición y sobre aquellos sosegados campos por donde ahora volaban un grupo de golondrinas se desataría todo el horror, la violencia y el odio del que es capaz el ser humano.
Pero hasta que ese momento llegara, John disfrutaba con el aire suave y fresco y el olor a tierra y humedad.
A lo lejos se oía el sonido de los helicópteros, lejanos, y los truenos de la tormenta que se avecinaba por el este. Unas nubes negras y amenazadoras que se cernían sobre ellos como queriendo hacerlos desaparecer. El tanque M1A2 Abrams sobre el que estaba estaba apagado y parecía dormir como un dragón en una oscura cueva.
Había algo bonito, armonioso en aquella paz y tranquilidad pero no duraría mucho; en unos minutos llegaría el 19º cuerpo de la Coalición y sobre aquellos sosegados campos por donde ahora volaban un grupo de golondrinas se desataría todo el horror, la violencia y el odio del que es capaz el ser humano.
Pero hasta que ese momento llegara, John disfrutaba con el aire suave y fresco y el olor a tierra y humedad.
jueves, 3 de febrero de 2011
It worked
We knew the world would not be the same. A few people laughed, a few people cried, most people were silent. I remember the line from the Hindu scripture, the Bhagavad-Gita. Vishnu is trying to persuade the Prince that he should do his duty and to impress him takes on his multi-armed form and says:
"Now I am become Death, the destroyer of worlds."
I suppose we all thought that one way or another.
Robert Oppenheimer
"Now I am become Death, the destroyer of worlds."
I suppose we all thought that one way or another.
Robert Oppenheimer
lunes, 24 de enero de 2011
Sobre lo que hice
Yo no quería hacerlo, o no quise en ese momento. Lo juro. Siempre me dijeron que no debía jurar, pero esta es una ocasión especial. ¿Qué estaba haciendo yo allí? ¿Es que nadie controla esas cosas? ¿Tan mal están de presupuesto? Siempre andan gastándose el dinero en tonterías, en pompa y en cosas así.
Volviendo a lo de antes: yo no pretendía hacerlo, quiero dejarlo bien claro. Si bien es cierto que lo hice conscientemente y que lo volvería hacer, yo no quería. Pero hay mucha presión sabes... todo el mundo espera lo mejor de ti. La élite nos llamaban, lo recuerdo como si fuera hoy, como si tu fueras ese funcionario del gobierno que nos lo soltó el primer día. Y de ahí a peor. Se puede ver el camino que va de ese momento a la habitación de la sangre. ¿he dicho ya que yo no estaba metido en el asunto?
Es que claro, este país es muy de hablar, de hablar a toro pasado. Entonces son todos muy valientes, a mí me queman la sangre como si tuviera gasolina de 95 en lugar de agua. Porque la sangre es agua con cosas. ¿Lo sabías? No me mires así, me encuentro cada cosa en mi día a día que puntualizo todo lo que puedo. Si al menos hubiera sido más sistemático ella aún viviría. Bueno, tal vez no, tendiendo en cuenta su estado. ¿Sabes que en realidad quien me lo ordenó se ha ido de rositas?
Es una especie de pirámide en la que todos deseamos llegar arriba para que nos dejen de tratar mal y poder tratar mal nosotros a los que están debajo. Una locura, propia de un demente cruel. Pero nada puede cambiarlo, como si las tradiciones de siglos pesaran sobre el engranaje inmovilizándolo. Yo sólo pasaba por allí, me estaba haciendo mi camino hacia la cumbre de la pirámide. O vértice, si lo prefieres.
Vale, vale, voy al meollo. Entré sin preguntar, nunca antes había tenido que hacerlo ni había tenido ningún problema con ello. Me dispuse como era habitual: pijama verde y zuecos y pasé al quirófano. No había nadie, sólo el paciente en el centro preparado y dormido. Miré por los alrededores y nadie. "Esta es la mía" pensé. Miré la historia clínica y las radiografías y lo vi claro. Me imaginé dando una rueda de prensa de esas del hospital, yo hablando a las jóvenes y atractivas periodistas con los jefazos sentados a mi lado mirándome con aprobación. Al parecer la paciente tenía una masa del tamaño de una naranja en el tórax. Y me puse al tajo.
Quería darme un poco de prisa, para que cuando llegara la gente ya hubiera terminado y les mostrara orgulloso el tumoraco en una mano, chorreante de sangre y el bisturí en la otra, cual antiguo y bárbaro guerrero satisfecho con la última victoria ante el enemigo, llevando los trofeos a sus iguales. Rebusqué entre los instrumentos y encontré uno muy chulo: era como una máquina de poner grapas. "Esto va a quedar muy profesional". Abrí a la paciente en canal como pude; el bisturí se me escapó unas cuantas veces, pero nada digno de mención.Cuando tuve ante mí el tumor latiente corte todo lo que pude, pues estaba realmente asentado en esa pobre mujer. Le hablaba de vez en cuando, aunque estuviera inconsciente, tal vez oía mi voz en sueños. Cuando lo terminé de sacar empecé con las grapas. Aquí y allá, con alegría. Algunas innecesarias, creo, pero todo quedaba muy profesional, con el sonido de las máquinas de fondo.
Oí como venía gente, y me dispuse en la pose que había imaginado: en la mano derecha, levantada, tenía el tumor (que sangraba muchísimo) y la máquina de grapas en la mano izquierda, más baja que la derecha. Al principio cuando me vieron, vi con satisfacción la cara de sorpresa en sus ojos. Pero luego se fue tornando en horror. Lo demás ya lo sabes, pura política. Que si yo no tenía autorización para intervenir, que si esa no era manera, que si la operación la tenía que hacer otro cirujano, uno que fuera médico... y lo peor de todo, que si la paciente no tenía un tumor en el tórax, que eso era el corazón. ¡Nos ha merengao! No tienen ni idea de cirugía.
Ya ves que yo no quería hacerlo. Prácticamente todo la historia se lo inventaron los medios, que son como buitres. ¿No tendrás algo suelto? Es que últimamente llego un poco justo a fin de mes.
Volviendo a lo de antes: yo no pretendía hacerlo, quiero dejarlo bien claro. Si bien es cierto que lo hice conscientemente y que lo volvería hacer, yo no quería. Pero hay mucha presión sabes... todo el mundo espera lo mejor de ti. La élite nos llamaban, lo recuerdo como si fuera hoy, como si tu fueras ese funcionario del gobierno que nos lo soltó el primer día. Y de ahí a peor. Se puede ver el camino que va de ese momento a la habitación de la sangre. ¿he dicho ya que yo no estaba metido en el asunto?
Es que claro, este país es muy de hablar, de hablar a toro pasado. Entonces son todos muy valientes, a mí me queman la sangre como si tuviera gasolina de 95 en lugar de agua. Porque la sangre es agua con cosas. ¿Lo sabías? No me mires así, me encuentro cada cosa en mi día a día que puntualizo todo lo que puedo. Si al menos hubiera sido más sistemático ella aún viviría. Bueno, tal vez no, tendiendo en cuenta su estado. ¿Sabes que en realidad quien me lo ordenó se ha ido de rositas?
Es una especie de pirámide en la que todos deseamos llegar arriba para que nos dejen de tratar mal y poder tratar mal nosotros a los que están debajo. Una locura, propia de un demente cruel. Pero nada puede cambiarlo, como si las tradiciones de siglos pesaran sobre el engranaje inmovilizándolo. Yo sólo pasaba por allí, me estaba haciendo mi camino hacia la cumbre de la pirámide. O vértice, si lo prefieres.
Vale, vale, voy al meollo. Entré sin preguntar, nunca antes había tenido que hacerlo ni había tenido ningún problema con ello. Me dispuse como era habitual: pijama verde y zuecos y pasé al quirófano. No había nadie, sólo el paciente en el centro preparado y dormido. Miré por los alrededores y nadie. "Esta es la mía" pensé. Miré la historia clínica y las radiografías y lo vi claro. Me imaginé dando una rueda de prensa de esas del hospital, yo hablando a las jóvenes y atractivas periodistas con los jefazos sentados a mi lado mirándome con aprobación. Al parecer la paciente tenía una masa del tamaño de una naranja en el tórax. Y me puse al tajo.
Quería darme un poco de prisa, para que cuando llegara la gente ya hubiera terminado y les mostrara orgulloso el tumoraco en una mano, chorreante de sangre y el bisturí en la otra, cual antiguo y bárbaro guerrero satisfecho con la última victoria ante el enemigo, llevando los trofeos a sus iguales. Rebusqué entre los instrumentos y encontré uno muy chulo: era como una máquina de poner grapas. "Esto va a quedar muy profesional". Abrí a la paciente en canal como pude; el bisturí se me escapó unas cuantas veces, pero nada digno de mención.Cuando tuve ante mí el tumor latiente corte todo lo que pude, pues estaba realmente asentado en esa pobre mujer. Le hablaba de vez en cuando, aunque estuviera inconsciente, tal vez oía mi voz en sueños. Cuando lo terminé de sacar empecé con las grapas. Aquí y allá, con alegría. Algunas innecesarias, creo, pero todo quedaba muy profesional, con el sonido de las máquinas de fondo.
Oí como venía gente, y me dispuse en la pose que había imaginado: en la mano derecha, levantada, tenía el tumor (que sangraba muchísimo) y la máquina de grapas en la mano izquierda, más baja que la derecha. Al principio cuando me vieron, vi con satisfacción la cara de sorpresa en sus ojos. Pero luego se fue tornando en horror. Lo demás ya lo sabes, pura política. Que si yo no tenía autorización para intervenir, que si esa no era manera, que si la operación la tenía que hacer otro cirujano, uno que fuera médico... y lo peor de todo, que si la paciente no tenía un tumor en el tórax, que eso era el corazón. ¡Nos ha merengao! No tienen ni idea de cirugía.
Ya ves que yo no quería hacerlo. Prácticamente todo la historia se lo inventaron los medios, que son como buitres. ¿No tendrás algo suelto? Es que últimamente llego un poco justo a fin de mes.
viernes, 31 de diciembre de 2010
La puerta
No estoy apenado por el fin de año. Ni contento. Sólo expectante, curioso por lo que está por venir. Como si estuviera ante una puerta a punto de ser abierta. He visto mi futuro (resulta que la puerta tiene uno de esos cristales translúcidos que no dejan ver algo, adivinarlo) y es curioso.
Si, curioso. Extraño y emocionante. Da un poco de miedo pero tengo ganas.
Ganas de ser médico. De trabajar, diagnosticar, tratar, equivocarme, sufrir y a veces, curar.
Si, curioso. Extraño y emocionante. Da un poco de miedo pero tengo ganas.
Ganas de ser médico. De trabajar, diagnosticar, tratar, equivocarme, sufrir y a veces, curar.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Sobre los ordenadores de sobremesa del futuro.
En un futuro más o menos cercano, las pantallas táctiles van a estar presentes en casi cada aparato imaginable. Pero en este momento sólo quiero hablar de uno de ellos: el ordenador de sobremesa.
Dado por muerto por muchos antes de tiempo, es cierto que el sobremesa ha ido perdiendo campo frente a los portátiles. Es comprensible ¿Para qué tener algo asentado en el escritorio si puedo tener casi lo mismo en cualquier parte? Los portátiles de pantallas grandes, no excesivamente pesados y lo suficientemente potentes para la gran mayoría de situación de la vida cotidiana han hecho que el sobremesa pase a ser relegado a un segundo puesto en la informática doméstica.
Sin embargo, presentan una serie de ventajas frente a los portátiles que no voy a enumerar, sino simplemente pararme en una: la pantalla. En este momento estoy escribiendo en un pantalla de 23 pulgadas, bastante más cómoda que las 15 de un portátil normal o las 13 de mi portátil. De hecho, esta pantalla es tres veces más grande que la de 13.
¿Y todo a mí qué? ¿Que cojones me importa a mí eso? Probablemente nada, hasta que algún día se popularicen las pantallas táctiles de los sobremesa. Ahora mismo en el mercado hay unas cuantas, pero son un total despropósito; la idea de mantener los brazos en alto para tocar la pantalla es simplemente una gilipollez.
Pero tengo esperanza de que algún día alguien incline la pantalla de forma que trabajemos sobre ella de la misma manera que un dibujante en su mesa: es una posición natural, ergonómica y que puede mantenerse durante tiempo prolongado.
A todas las compañías que tienen ya esos incomodísimos ordenadores me gustaría decirles una cosa: la tecnología debe adaptarse a los seres humanos, no al revés.
Luego vendrá Apple, lo hará y todos dirán que de dónde les vienen las ideas a esos tíos. Pues yo os lo diré: de este blog.
Dado por muerto por muchos antes de tiempo, es cierto que el sobremesa ha ido perdiendo campo frente a los portátiles. Es comprensible ¿Para qué tener algo asentado en el escritorio si puedo tener casi lo mismo en cualquier parte? Los portátiles de pantallas grandes, no excesivamente pesados y lo suficientemente potentes para la gran mayoría de situación de la vida cotidiana han hecho que el sobremesa pase a ser relegado a un segundo puesto en la informática doméstica.
Sin embargo, presentan una serie de ventajas frente a los portátiles que no voy a enumerar, sino simplemente pararme en una: la pantalla. En este momento estoy escribiendo en un pantalla de 23 pulgadas, bastante más cómoda que las 15 de un portátil normal o las 13 de mi portátil. De hecho, esta pantalla es tres veces más grande que la de 13.
¿Y todo a mí qué? ¿Que cojones me importa a mí eso? Probablemente nada, hasta que algún día se popularicen las pantallas táctiles de los sobremesa. Ahora mismo en el mercado hay unas cuantas, pero son un total despropósito; la idea de mantener los brazos en alto para tocar la pantalla es simplemente una gilipollez.
Pero tengo esperanza de que algún día alguien incline la pantalla de forma que trabajemos sobre ella de la misma manera que un dibujante en su mesa: es una posición natural, ergonómica y que puede mantenerse durante tiempo prolongado.
A todas las compañías que tienen ya esos incomodísimos ordenadores me gustaría decirles una cosa: la tecnología debe adaptarse a los seres humanos, no al revés.
Luego vendrá Apple, lo hará y todos dirán que de dónde les vienen las ideas a esos tíos. Pues yo os lo diré: de este blog.
Un sueño
Yo estaba casado. Creo recordar que ella era guapa, pero puede que eso lo haya pensado después. Creo que la soñé rubia, con el pelo corto en plan años cuarenta y vestida de la misma época. Sin embargo, estábamos en la actual.
En ese sueño yo me estaba esforzando por ser el favorito de Hitler en una especie de oposiciones/concurso que este realizaba. Era muy difícil hacerlo, pero yo tenía mucha ilusión. Entonces mi mujer murió.
En realidad, ella fingió su muerte para poder presentarse a ser la favorita de Hitler y ganarme, cosa que este sabía y me había ocultado. Cuando me enteré de esto enfurecí y decidí matarlos a ambos; mientras caminaba por la calle, disparé a Hitler en la cabeza dos veces (como es un sueño hay ciertas cosas sin sentido, no usé una pistola sino mi mano con forma de pistola para dispararle). Para huir de allí disparé al parabrisas de un coche conducido por unos críos de dieciséis o diecisiete años y les obligué a bajar del coche. Cuando entré me di cuenta de que en el asiento trasero había dos niños, de unos 4 y 8 años. Les pregunté que a dónde querían que les llevara, porque en el sueño al parecer era un asesino bastante majo. Ahí hay una parte borrosa, en la que sólo recuerdo que mientras iba en el coche pensaba que podría haber hecho dos cosas: perdonar a mi mujer y a Hitler o cargármelos a ambos. Había escogido la segunda opción, al parecer. La parte borrosa acaba cuando estoy en una especie de lugar de reunión o algo similar con arquitectura árabe. Allí hay un grupo de chicas que me persigue por lo de matar a Hitler, pero yo escapo a su torpe persecución. Sólo recuerdo hasta aquí.
Debo decir en mi defensa, que este sueño lo tuve la mañana después de hacer el examen de endocrino, así que algo tendrá que ver, digo yo.
En ese sueño yo me estaba esforzando por ser el favorito de Hitler en una especie de oposiciones/concurso que este realizaba. Era muy difícil hacerlo, pero yo tenía mucha ilusión. Entonces mi mujer murió.
En realidad, ella fingió su muerte para poder presentarse a ser la favorita de Hitler y ganarme, cosa que este sabía y me había ocultado. Cuando me enteré de esto enfurecí y decidí matarlos a ambos; mientras caminaba por la calle, disparé a Hitler en la cabeza dos veces (como es un sueño hay ciertas cosas sin sentido, no usé una pistola sino mi mano con forma de pistola para dispararle). Para huir de allí disparé al parabrisas de un coche conducido por unos críos de dieciséis o diecisiete años y les obligué a bajar del coche. Cuando entré me di cuenta de que en el asiento trasero había dos niños, de unos 4 y 8 años. Les pregunté que a dónde querían que les llevara, porque en el sueño al parecer era un asesino bastante majo. Ahí hay una parte borrosa, en la que sólo recuerdo que mientras iba en el coche pensaba que podría haber hecho dos cosas: perdonar a mi mujer y a Hitler o cargármelos a ambos. Había escogido la segunda opción, al parecer. La parte borrosa acaba cuando estoy en una especie de lugar de reunión o algo similar con arquitectura árabe. Allí hay un grupo de chicas que me persigue por lo de matar a Hitler, pero yo escapo a su torpe persecución. Sólo recuerdo hasta aquí.
Debo decir en mi defensa, que este sueño lo tuve la mañana después de hacer el examen de endocrino, así que algo tendrá que ver, digo yo.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Insomnio
No había dormido lo suficiente, nunca dormía lo suficiente, pero para dormir es necesario acostarse. El hacía mucho tiempo que no se acostaba. Tanto que el tiempo se había vuelto lineal, sin lapsos. No existía "ayer" o "mañana" tan sólo "hoy".
La percepción de la realidad se había arrugado, encogido y retorcido y ya no era reconocible; las personas pasaron a ser manchas oscuras que se movían a su alrededor y el mundo era borroso e inexacto. Los sonidos que provenían de allí sonaban acorchados, como si los escuchara desde otra habitación.
Pero su pensamiento sí se escuchaba bien. Alto y fuerte. Caótico, desordenado, divergente y múltiple. Su mente se hacía añicos y recomponía en milésimas de segundo, a veces fluido, a veces como millones de trozos de cristal.
Del mundo exterior lo único que podía ver claramente eran los espejos. Si, los espejos eran nítidos, incluso demasiado perfectos. Al otro lado no veía su mundo sino otro distinto: era aquel un mundo con más colores y brillo, de hecho, colores y luces era casi lo único que había, aparte de sí mismo.
La percepción de la realidad se había arrugado, encogido y retorcido y ya no era reconocible; las personas pasaron a ser manchas oscuras que se movían a su alrededor y el mundo era borroso e inexacto. Los sonidos que provenían de allí sonaban acorchados, como si los escuchara desde otra habitación.
Pero su pensamiento sí se escuchaba bien. Alto y fuerte. Caótico, desordenado, divergente y múltiple. Su mente se hacía añicos y recomponía en milésimas de segundo, a veces fluido, a veces como millones de trozos de cristal.
Del mundo exterior lo único que podía ver claramente eran los espejos. Si, los espejos eran nítidos, incluso demasiado perfectos. Al otro lado no veía su mundo sino otro distinto: era aquel un mundo con más colores y brillo, de hecho, colores y luces era casi lo único que había, aparte de sí mismo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)