sábado, 27 de junio de 2009

Como un potente rayo de onda corta friendome el cerebro (huele como a barbacoa)

Y Ultradosonidos sacudiendo a mi hijo no nato y no existente.
Por cierto, además de limitarme a 1200 el número de caracteres para mi perfil, estos fascistas de Google tampoco me dejan poner el título todo lo largo que quisiera.
PD: me da a mí que lo de ''estos fascistas de Google'' me traerá visitas inesperadas, al igual que lo hizo lo de ''Odio Mac''
PD2: pero ya nadie entra como antes, buscando cosas como: ''llega un día en el que te tienes que levantar del sófa y matar unos cuantos zombies!''
PD3: puede que si entren buscando eso, pero es que estos fascistas no me dejan ver con qué entra la gente aquí.
PD4: ¡nazis, sois todos unos nazis!

lunes, 22 de junio de 2009

Segundo capítulo. El prototipo

Nada más llegar a su apartamento, Sam puso en marcha todos sus ordenadores, los cinco. Iban desde el pequeño ordenador de bolsillo que, debido a razones históricas, se solía llamar móvil, hasta la gran caja negra de su escritorio, pasando por todos los tamaños intermedios. Sin necesidad de lámparas o bombillas, su habitación se iluminó por la luz de las pantallas. Cargó los programas necesarios para el rastreo del prototipo. Al cabo de seis minutos, lo había encontrado.
"Demasiado fácil, pensó" Procedió a entrar en él. Las medidas de seguridad que ese chulo trajeado le había puesto eran ridículas. Da igual cuanto tiempo hubiera pasado desde los comienzos de la computación, la gente seguía siendo igual de ingenua e incauta que antes. Sin embargo, al entrar en el dispositivo, la cosa cambió. Porque eso es justamente lo que hacía el prototipo: cambiar. Los parámetros cambiaban en cada momento. Era imposible, y sin embargo, estaba ocurriendo. Es como si estuviera vivo. "Nah, será que tiene algún nuevo sistema que está intentando engañarme. Sea como sea, necesito tenerlo en mis manos para estudiarlo más a fondo." Este tipo de cosas eran las que le hacían tener mala fama en el cuerpo de policía. Sin ninguna duda iba a recuperar el prototipo, pero antes de devolvérselo a su dueño, iba a satisfacer su curiosidad.

sábado, 20 de junio de 2009

Estudiando (bueno, al menos eso intento)

Estudiando cosas como cinesiterapia e hidroterapia, que tienen nombres de chanchullo de clínica sospechosa que ofrece terapias milagrosas a incautos para luego timarles. Y con algunos traficar con sus órganos, vendiendo esos órganos enfermos de pésima calidad que tu verías y dirías, ''no eso no me lo pongas a mí, si eso ásalo y veremos si quiero comérmelo'', a precio de órgano sano y nutritivo, en plan niño jugoso.
Viendo misteriosos bichos verdes pegarse a mi ventana. Bichos indestructibles a los que el papel parece no hacerles nada, mientras revolotean a mi alrededor como si yo fuera la lámpara.
Cocinando comida rápida (sólo en ciertos aspectos de su ser, por supuesto, porque no me hacen ir más rápido del supermercado a casa, ni se comen más rápido ni de hecho, caen más rápido) y evitando que el microondas me deje la comida como cartón. Y luego no es agradable comérsela, pero lo haces, porque no te vas a quedar sin comida porque te hayas pasado con el tiempo (aunque el tiempo recomendado sea una chorrada).
Viendo series que me hacen plantearme por qué antes escribía de manera distinta a como lo hago ahora y viendome incapaz de hacer lo que hacía hace unos años, en el espacio de esa cosa infame, producto seguramente de Bill Gates y Azatoth en una de sus reuniones de los miércoles (aunque para Azatoth no existe esa cosa que llamamos miércoles, sólo es Äioh C'gö, que es bastante más preciso, si me permite la puntualización) MSN. Entonces ideas extrañas hilvanadas de forma coherente salían de mis dedos como si tuviera glándulas secretoras de historias en la punta de los dedos (falso, entonces, como ahora, sólo escribía con dos dedos normalmente) y que me hacían gracia, auténtica gracia, sin más, me reía de mis propios chistes que puedes decir, ''estas encantado de haberte conocido'' pero es la pura verdad, y ahora no me río tanto, pero no se si es porque he cambiado o porque me falta inspiración, pero hoy, viendo a esos gatitos caer sobre Tomohiro ha sido como si se abriera un abismo raro y truculento ante mí. Una puerta giratoria hacia la locura que diría Lovecraft pero yo estaba pensando más bien una puerta giratoria hacia ninguna parte.
Así que... en eso paso los días. Eternos días uno detrás de otro.

viernes, 19 de junio de 2009

Hal

Hal tenía una vida normal, un trabajo normal e incluso un país normal. Su vida transcurría, sin más. Simplemente, pasaba un día tras otro. Unos niños normales con actividades extraescolares normales. Una mujer normal, con un trabajo normal.
Un día, como otro cualquiera, Hal estaba yendo a recoger a sus hijos de la actividad extraescolar. Se sintió extraño. Será algo que he comido, pensó.
Esa noche, Hal se despertó sin ningún motivo. Era de madrugada y nunca le había pasado. Sintió hambre y bajó las escaleras de su adosado para ir a la cocina. Es raro que tenga hambre a estas horas, se dijo. Mientras estaba comiendo parte de las sobras de la cena, escuchó algo que provenía de la calle. Miró por la ventana y vió como un par de chicos se peleaban delante de su jardín. No les prestó atención y fue a guardar lo que quedaba de las sobras. Cuando cerró el frigorífico, escuchó claramente a alguien correr en la calle. Volvió a mirar por la ventana y vió a uno de los chicos tirado en el suelo. Parecía que había sangre a su alrededor. Salió de casa en pijama y con zapatillas. Hacía frío fuera. Se acercó cautelosamente al muchacho. Más bien, se acercó a lo que quedaba de él. Parecía como si algo le hubiera estallado de dentro a fuera.
Hal quedó petrificado. No movía ni uno sólo de sus músculos. Se apartó del cadáver y vomitó.
Cuando se recuperó, había una silueta en mitad de la calle. Oscilaba levemente. Hal intentó distinguir quien era, pero la calle no estaba lo suficientemente iluminada.
Por favor, pida ayuda, este chico..., gritó a la figura. A trompicones, oscilando más acusadamente, la silueta se fue aproximando a Hal. Hal pensó que parecía el chico de antes. Entonces se dió cuenta de que esa persona que se acercaba chorreaba algo.

***

Sala de autopsias número uno. Dr. Hiobs. Número de autopsia 735102. 04:10
El cadáver es de Hal Wind, varón de 42 años. Examen físico: presenta desgarro de la mayoría de músculos del cuerpo, todos en la parte anterior del cuerpo. Es como si hubiera estallado de dentro a fuera.

domingo, 14 de junio de 2009

Inicio de la campaña

999.M41
Ultima Segmentum.
Sistema Kharak.
Planeta Hiigara.
El gobernador planetario Sjet se reúne con los altos mandos militares del sistema en su palacio de la capital.
En la sala, un proyector holográfico muestra el pequeño sistema de Kharak, con su sol y los cuatro planetas que lo forman: Grub, Hiigara, Gaalsien y Tiir.
-Como pueden ver en el holograma, Gaalsien ya está siendo atacada por orkos, y creemos que en Tiir hay actividad Tau y Tiránida.



-El martillo del Emperador caerá sobre ellos con fuerza.
-Eso espero, comandante, eso espero.

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PD: el mapa del sistema salchichero lo he hecho yo solo, sin ayuda de mis tutores.
PD: razones para no usar un iPhone: os lo dije, que era malo.

martes, 2 de junio de 2009

Enfado pre-examen

Que le jodan a los putos macrólidos, antifúngicos y su inhibición de chorradas sin importancia. Me quejé de tener que aprender la vida íntima de las bacterias. Iluso de mí, que no vi que luego tendría que saber de forma milimétrica como mueren (no así el como hacerlo).
Que le jodan a los putos tres años de pre-clínicas.

Estoy harto de saber pre-cosas.

jueves, 28 de mayo de 2009

12 de Septiembre de 2651

Aprovechando que me ha llegado hoy, al fin:

(...)
Perdí la conciencia y cuando volví en mí, un hombre con barba al que no había visto antes en toda mi vida- aunque me resultaba extrañamente familiar- se ofreció a ayudarme a levantarme. Parecía como si brotaran huesos y restos de formas de vida primitivas del suelo debajo de sus pies, y su voz sonaba cálida y agradable. Le pregunté si había visto a mis compañeros. Respondió que los había visto, pero que no estaba seguro de si yo los volvería a ver. Sin embargo, esas palabras no tenían mucho sentido para mí, y simplemente le miré. Añadió que mi viaje no había terminado y que debía continuar siguiendo mi destino. Debí desmayarme otra vez en ese momento, y cuando me desperté más tarde, el misterioso caminante se había desvanecido sin dejar rastro. La única cosa que evitó que pensara que se trataba de un fantasma fue el hecho de que había un estrecho camino de pequeños huesos y conchas marinas hasta donde recuperé el conocimiento. Cuanto más lo miraba, más desaparecía.
(...)
Engel. Creatures of the Dreamseed

lunes, 25 de mayo de 2009

Diario Espacial. Fecha: mírala ahí arriba.

Estoy harto de estudiar para este examen. Será dentro de 7 horas y media, pero es que ya no puedo más.
Además Spielberg es un germanófobo. Lo digo aquí ya alguien me censuró. De hecho, me da igual, ya que creo que los tres que leéis esto sabéis lo que aborrezco a ese director.
Por cierto, hoy en una de las bibliotecas de mi campus había goteras y se mojaron algunos libros. Para que luego digan del plan aquel. Lo que destruirá la Universidad son los desastres medioambientales, como en las películas malas de antena tres de después de comer.
Y se ha fundido la bombilla del flexo y tengo que estar aquí con la horrible luz del techo.
Y Linux Mint funcionará mejor que Sabayon, pero adoraba ese sistema, de verdad que si.
Y (y esta es la última Y) cada vez me gusta más Dido.

Y recuerda: detrás de ti... sólo estás tú.

domingo, 10 de mayo de 2009

La gruta del acantilado

Fra Sanchetd estaba a punto de abrir el libro, por así decirlo, que había encontrado la compañía de Ariel esa mañana. Y es que no estaba encuadernado, sólo eran unas cuantas hojas, aunque su numeración cuadraba. La primera hoja no tenía nada escrito, sólo tenía la numeración en la esquina derecha. En la siguiente empezaba diciendo:
''Primer cápitulo. Toma de contacto. Sam había vuelto de su viaje a Japón...''
En la mañana de aquel día Ariel y su compañía estaban haciendo una patrulla rutinaria por los alrededores. Recorrieron volando algunas de las partes más complicadas y escarpadas, llenas de acantilados y cañones estrechos. En uno de los acantilados, Kiel vió una entrada a una gruta, un poco por encima del nivel del agua. Como no podía ser de otra forma, simplemente abandonó la formación y descendió hacia la entrada. Ariel no dijo nada, se limitó a fulminar con la mirada al intrépido -y a veces estúpido- urielita y a dirigir a los demás hacia la entrada de la cueva. Kiel llegó hasta la entrada, se quedó un par de segundos delante, en el aire. Las olas que rompían debajo de él le salpicaban con pequeñas gotitas y entró al no reconocer ningún peligro evidente. cuando Ariel y los demás llegaron, Kiel estaba sentado delante de un baúl, rebuscando en él.
-Kiel, cuant...-empezó a decir Ariel
-Shh, mira lo que he encontrado-Kiel se levantó y arrastró el baúl hacia los demás- ¡hay un montón de cosas!
Todos se pusieron a mirar dentro del baúl, excepto Ariel. Apretaba los puños con fuerza y hacía un gran esfuerzo por alejar los malos pensamientos de su cabeza. Pensamientos de rabia.
-No es que desobedezcas mi órdenes, es que me ignoras por completo- dijo Ariel en el tono más neutro que pudo- y estoy hartándome de eso.
-Vamos, no te pongas tan mandona, estas todo el día gritando y diciéndonos lo que debemos hacer.
-Porque soy la que Dios ha designado para ser vuestra líder.
-Bah- dijo Kiel mientras le daba la espalda y se disponía a seguir hurgando en el baúl.
Ariel no pudo retener más su furia. Un halo dorado apareció a su alrededor y sus ojos brillaban como si tuvieran luz propia. La cueva, antes débilmente iluminada por el sol nublado, quedó bañada por la luz que Ariel irradiaba.
Todos se quedaron mirándola, inmóviles, sorprendidos, atónitos y algo asustados. Cuando Ariel se dió cuenta de que había activado su potesta Corona, paró inmediatamente y salió de la cueva. Se sentó en el borde del acantilado y estuvo mirando el océano hasta que los demás regresaron. Llevaban el baúl entre dos. Sin mediar palabra, todos echaron a volar de vuelta al monasterio.

sábado, 2 de mayo de 2009

Primer cápitulo. Toma de contacto.

Sam había vuelto de su viaje a Japón. Pensó en que era demasiada gente en demasiado poco espacio. Su apartamento le esperaba, vacío y oscuro. Un diminuto apartamento con las persianas semi bajadas dejando pasar sólo un poco del escaso sol que alumbraba la ciudad a esa hora del día, que agonizaba lenta y anaranjadamente. Jamás abría las ventanas. Se alegró de volver a encontrar su ordenador, ronroneando, como siempre, iluminando de luz verdosa y mortecina la habitación.
Antes de ni siquiera pudiera deshacer la escasa maleta le sonó el teléfono móvil. Su jefe, una especie de cromañón conservado hasta nuestros días.
Fue una conversación corta. Sam debía ir a la escena de un crimen inmediatamente. ''Aun estoy en mi día de vacaciones'' pensó. Pero quedarse en casa para jugar al ordenador tampoco sonaba demasiado apasionante. Sam cogió su portátil y se marchó.
No tenía coche. Tampoco lo hubiera usado. El autobús le dejó justo enfrente del aparcamiento donde un hombre había sido atracado a punta de navaja. ''¿Y me necesitan para esta mierda?'' pensó mientras se acercaba hacia su jefe, con su usual cara de imbécil, de cromañón.
-Ese tío de ahí es un importante empresario. Y le acaban de robar unos tíos bastante organizados. La cosa es que le han robado algo muy importante: un teléfono móvil o algo así. Necesitamos que lo encuentres.
A Sam le repateaba la forma de hablar de su jefe, y siempre deseaba golpearle repetidamente en la cara pero, a)no era lo suficientemente fuerte y su estúpido jefe le habría aplastado la cabeza como si fuera un huevo duro y b)necesitaba ese trabajo. Sam, sin ni siquiera contestar nada al cromañón directamente fue hasta donde estaba el susodicho empresario. ''Podría ser más prototípico, pero es difícil. Traje caro, repeinado y con una cartera de cuero del bueno. Y por supuesto, cara de arrogancia'' pensó Sam.
-Hola, soy Sam Sinul, el tecnopolicía de su caso.
-Hola, yo soy Hans van Kronnen, vicepresidente de Necron Corporation.
-¿Necron Corporation? ¿Es esa empresa que mezcla células muertas y nanochips?
-Bueno, eso es sólo una de nuestras investigaciones. Pero eso no viene al caso. Esta tarde me han robado mi teléfono móvil aquí mismo y tenía información muy muy importante ahí.
-Si, ya veré el informe que harán mis compañeros. Lo que necesito que me diga son las cosas que ellos jamás apuntarían: modelo, nº de serie, modificaciones que le haya hecho...
-Me temo que no puedo darle muchos datos, era un prototipo que está probando nuestra empresa.
-Eso hará más difícil todo esto...
-Pero lo que sí tenía era el GPS activado y está permanentemente conectado a Internet.
-Bueno, veré a ver que puedo hacer.-Sam encendió su ordenador y lo puso encima del capó del carísimo coche del empresario adrede, que hizo una mueca.-Creo que han desconectado el teléfono. Será mejor que se vaya a casa, voy a necesitar trabajar mucho más en esto.
Sam se dispuso a irse, cuando Hans se acercó a él y le preguntó en voz baja:
-¿Puede acceder al contenido del terminal si lo logra rastrear?-Se notaba una mezcla de miedo y angustia en su voz.
-Por supuesto que no-mintió Sam. Ahora si que no podría resistirse a ver que había dentro cuando diera con él.