lunes, 28 de mayo de 2012

jueves, 24 de mayo de 2012

Estaba arrodillado sobre el asfalto y miraba como mis sueños, mis ilusiones, se me escapaban entre los dedos. Los dejaba ir, porque sabía que apretar los puños sólo empeoraría las cosas. Mientras iban desapareciendo, lloraba. Lloraba sobre ellos como tantas otras veces. Tantas otras veces en las que había sido yo el que los había destruido. Dentro de mí, mi parte más humana se iba con esos sueños, mientras que sólo quedaba el frío, la crueldad el vacío. Una cáscara vacía que se movía, caminaba e incluso bromeaba, pero que por dentro estaba muerta. Cada vez que algo volvía a bombear sangre a mis arterias, era más temprano que tarde, extraído de mí y caía sobre mis manos para sangrar mis sueños sobre el asfalto iluminado por una luz naranja.
Una y otra vez hasta que no quedó de mí nada más que dolor y vacío.

lunes, 21 de mayo de 2012

Desaparecer

No se si lo he puesto alguna vez. Como cada vez escribo menos, esta vez dejo que otros lo hagan por mí.
Nota: mejor en pantalla completa y HD.

viernes, 30 de marzo de 2012

Cáncer

Cuando la población de los países ricos empezó a ganar la batalla a las bacterias y los virus, según se fue haciendo más longeva, otras enfermedades se volvieron más importantes debido a la biología imperfecta de nuestro cuerpo.
El ser humano tiene dentro de sí una especie de cuenta atrás. Un temporizador que marca el momento en el que todos los sistemas de seguridad moleculares, genéticos, celulares e inmunitarios fallan y una célula, una única célula, comienza a duplicarse sin control. Una única célula de nuestro propio cuerpo que es capaz de destruirnos.
La manera habitual de tratarlo es sacándolo de nuestro cuerpo y atacando el mismo esperando que, al final, cuando el humo de la batalla se disipe, hayamos ganado.

Una casa

Imagino una casa con suelo de madera, los marcos de las ventanas son blancos. Está hecha de piedra y tiene un pequeño jardín detrás. No es muy grande, lo justo para que quepa lo que tengo y pueda mirar las nubes cuando me siento en el sofá del salón.
En el jardín hay un árbol al que he visto crecer. Y flores silvestres. En verano saco una silla y leo descalzo, con los pies en la hierba. Por las mañanas se oye a los pájaros piar.

Aunque nunca vaya a vivir en una casa así, siempre habrá un lugar como ese dentro de mí.

domingo, 18 de marzo de 2012

Vivian

Las olas rompían contra las rocas erosionando lentamente su superficie y haciendo que saltaran millones de pequeñas gotas de agua salada que se mezclaban con la fina lluvia que más que caer, flotaba en el aire.
Vivian se empapaba poco a poco, sin darse cuenta. Su pelo rojo y largo se oscurecía cuanto más se mojaba. Estaba absorta mirando las olas. Los otros chicos del pueblo solían reirse de ella por ese tipo de cosas. Podía pasarse horas mirando cómo las hojas de los árboles se movían con el viento o cómo las hormigas llevaban migas de un lugar a otro. Tampoco era consciente de los adultos que a cierta distancia estaban hablando sobre ella.
De pronto se dio cuenta de que su madre estaba a su lado, llorando en silencio. La cogió tiernamente de la mano, sin decir nada, y se la llevó a aquellos hombres extraños que acaban de llegar al pueblo.
Vivian no volvió a ver su pueblo natal, ni a sus padres, o al menos, no volvió a reconocerlos como tales. Pero aún miraba el mar como cuando era una niña.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Nada

Escribo poco porque hay poco que contar. O mejor dicho, porque quiero contar poco. Y aún así, este lugar público, este lugar que puede ser visto desde cualquier parte del mundo por cualquiera es más privado que otros muchos que tengo.
Últimamente tengo una pequeña crisis de privacidad. No se trata de lo que una empresa quiera saber de mí, sino lo que quieren saber de mí los que están a mi lado, aunque yo no quiera que estén ahí. Este último curso está siendo, de alguna manera, una agonía de cosas que se acaban pero no se terminan.
Después quedará un recuerdo vago que florecerá de vez en cuando en conversaciones, en fotos, en pequeños reencuentros, pero ya está, y sin embargo, quiero que se termine de una vez.
Claro que lo echaré de menos, pero ya he tenido suficiente. Eso sin contar la frustración. Pero con eso creo que tendré que vivir el resto de mi vida, a menos que las cosas cambien, lo cual es poco probable.

domingo, 12 de febrero de 2012

viernes, 20 de enero de 2012

Arte

Me gustaría escribir algo bueno, bueno de verdad. Que la gente lo leyera y pensara que no es mío. Algo que hiciera sentir algo fuerte a quien lo tuviera frente a sus ojos. Una sensación eléctrica en la nuca como la que yo siento cuando una obra me llega de verdad.

Querría escribir un Guernika, un American Pie, una Metamorfosis.

Pero en lugar de eso estoy aquí, haciendo un estúpido cuaderno que no leerá nadie, que acabará amontonado en algún lugar oscuro junto con otros de su especie hasta que alguien se acuerde de ellos y los tire a la basura.

De la adolescencia sólo echo de menos la ingenuidad. Esa ingenuidad que me hacía pensar que yo podría ser tan bueno como ellos y crear algo único, una obra que perdurase en el tiempo o que salvar una vida sería un hecho trascendente para la humanidad. Creer que podía solucionar el mundo era reconfortante.

Pero cuando se fue esa ingenuidad (y arrogancia) pude empezar a admirar las obras como se merecían. No soy tan bueno como ellos, pero al menos puedo nutrirme de lo que crearon.

Será mejor que vuelva al trabajo, hay una tarea repetitiva y tediosa que necesita mi atención.
Foto: Portable cathedrals

viernes, 13 de enero de 2012

Cosas más importantes que las que suelo escribir

Últimamente hago poca cosa. Al menos en el mundo real, claro. Porque he jugado muchísimo al Portal y Portal 2. En cualquier caso, hay cosas mucho más importantes.
Esta entrada y este sitio, por ejemplo.