domingo, 18 de marzo de 2012

Vivian

Las olas rompían contra las rocas erosionando lentamente su superficie y haciendo que saltaran millones de pequeñas gotas de agua salada que se mezclaban con la fina lluvia que más que caer, flotaba en el aire.
Vivian se empapaba poco a poco, sin darse cuenta. Su pelo rojo y largo se oscurecía cuanto más se mojaba. Estaba absorta mirando las olas. Los otros chicos del pueblo solían reirse de ella por ese tipo de cosas. Podía pasarse horas mirando cómo las hojas de los árboles se movían con el viento o cómo las hormigas llevaban migas de un lugar a otro. Tampoco era consciente de los adultos que a cierta distancia estaban hablando sobre ella.
De pronto se dio cuenta de que su madre estaba a su lado, llorando en silencio. La cogió tiernamente de la mano, sin decir nada, y se la llevó a aquellos hombres extraños que acaban de llegar al pueblo.
Vivian no volvió a ver su pueblo natal, ni a sus padres, o al menos, no volvió a reconocerlos como tales. Pero aún miraba el mar como cuando era una niña.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Nada

Escribo poco porque hay poco que contar. O mejor dicho, porque quiero contar poco. Y aún así, este lugar público, este lugar que puede ser visto desde cualquier parte del mundo por cualquiera es más privado que otros muchos que tengo.
Últimamente tengo una pequeña crisis de privacidad. No se trata de lo que una empresa quiera saber de mí, sino lo que quieren saber de mí los que están a mi lado, aunque yo no quiera que estén ahí. Este último curso está siendo, de alguna manera, una agonía de cosas que se acaban pero no se terminan.
Después quedará un recuerdo vago que florecerá de vez en cuando en conversaciones, en fotos, en pequeños reencuentros, pero ya está, y sin embargo, quiero que se termine de una vez.
Claro que lo echaré de menos, pero ya he tenido suficiente. Eso sin contar la frustración. Pero con eso creo que tendré que vivir el resto de mi vida, a menos que las cosas cambien, lo cual es poco probable.

domingo, 12 de febrero de 2012

viernes, 20 de enero de 2012

Arte

Me gustaría escribir algo bueno, bueno de verdad. Que la gente lo leyera y pensara que no es mío. Algo que hiciera sentir algo fuerte a quien lo tuviera frente a sus ojos. Una sensación eléctrica en la nuca como la que yo siento cuando una obra me llega de verdad.

Querría escribir un Guernika, un American Pie, una Metamorfosis.

Pero en lugar de eso estoy aquí, haciendo un estúpido cuaderno que no leerá nadie, que acabará amontonado en algún lugar oscuro junto con otros de su especie hasta que alguien se acuerde de ellos y los tire a la basura.

De la adolescencia sólo echo de menos la ingenuidad. Esa ingenuidad que me hacía pensar que yo podría ser tan bueno como ellos y crear algo único, una obra que perdurase en el tiempo o que salvar una vida sería un hecho trascendente para la humanidad. Creer que podía solucionar el mundo era reconfortante.

Pero cuando se fue esa ingenuidad (y arrogancia) pude empezar a admirar las obras como se merecían. No soy tan bueno como ellos, pero al menos puedo nutrirme de lo que crearon.

Será mejor que vuelva al trabajo, hay una tarea repetitiva y tediosa que necesita mi atención.
Foto: Portable cathedrals

viernes, 13 de enero de 2012

Cosas más importantes que las que suelo escribir

Últimamente hago poca cosa. Al menos en el mundo real, claro. Porque he jugado muchísimo al Portal y Portal 2. En cualquier caso, hay cosas mucho más importantes.
Esta entrada y este sitio, por ejemplo.

martes, 20 de diciembre de 2011

Una mala idea

Intentarme enseñar Farmacología Especial, es una mala idea. Ya que la odio. Con todas mis fuerzas.



Al menos tengo esto.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Some Men Just Want To Watch The World Burn

Un mar de fuego que se extiende sobre la tierra arrasando la selva. Olas de petróleo que manchan para siempre la costa. Kilómetros de edificios abandonados en ruinas. Un desierto de roca en donde no crece nada. Una montaña deforestada. Hectáreas llenas de tumbas sin nombre. La nada infinita en mitad del espacio.

domingo, 4 de diciembre de 2011

El brillo de una pantalla en la oscuridad


El comandante se quitó los pesados auriculares y los dejó en la mesa. El cansancio y la falta de sueño la hacían parecer mayor de lo que decía tener. Se frotó los ojos lentamente, como disfrutando de ese pequeño momento y volvió a mirar la pantalla. En ella unos pequeños triángulos de colores se movían por un mapa bidimensional a distintas velocidades. Volvió a colocarse los auriculares con desgana al ver que uno de los triángulos parpadeaba, apremiante.
-Patrulla Echo, informe- dijo con una voz que sonaba más exhausta de lo que esperaba. Intentó sonar más enérgico, pero sólo lo consiguió a medias- ¿Cuál es su situación?
A través de los auriculares surgió una voz distorsionada y ligeramente entrecortada, de alguien que gritaba intentado hacerse oír en el estruendo que le rodeaba:
-Último objetivo cumplido, señor. Solicitamos nuevas órdenes.
-A ochocientos metros de su posición se encuentra un pequeño poblado, tómenlo.
-Recibido, comandante.
-Y buena suerte.
La conexión terminó y con ella el ruido de fondo. El comandante no pudo evitar que se humedecieran los ojos; odiaba tener que enviar a esos chicos al peor lugar de la Tierra. Los tiempos de las guerras justificadas habían terminado y ya sólo había sitio para intereses políticos de turno. Ya no había buenos ni malos, sino un homogéneo gris en el que todos se movían. Morir por nada.




martes, 22 de noviembre de 2011

Dr Jobs

Steve Jobs me miró a los ojos y me preguntó:
-¿Tienes alguna duda?
Cuando estaba a punto de contestarle sonó su iPhone y me dijo:
-Espera un momento.- Sacó su iPhone de una funda no especialmente moderna y contestó.
Mientras yo repasé las notas de mi libreta. Fev1, espirometría, EPOC, asma, Urbason(c)... ¿Pero de qué demonios me estaba hablando Jobs? Vine aquí esperando una increíble entrevista con uno de los personajes más influyentes en la tecnología y cuando llego no para de hablarme de la importancia de dejar el tabaco y de ventilación pulmonar. Una cosa estaba clara: era tan excéntrico como se decía.
-Ya está. A ver ¿Tenías una pregunta?
-Si, yo quería saber si el próximo iPad...
La puerta se abrió y apareció una mujer bajita con pijama verde:
-Hay un señor que pregunta por usted, algo sobre que ha perdido el papel de la siguiente consulta. A ver si le reconoce.
Me quedé a cuadros ¿Qué clase de consultas hacía Steve a la gente? ¿Tenía alguna especie de "Consulta del visionario tecnológico" de las que nunca nadie, excepto tal vez los empleados más próximos a él en Apple, habían oído hablar?
Por la puerta entró un señor grueso y bajo, con la piel morena de años trabajando al sol, con las manos grandes y fuertes.
-Es que mire, el otro día vino mi hermano de visita y me revolvió todos los papeles en casa y ya no sé dónde está nada.
-No se preocupe Ambrosio, que yo le hago otro, para dentro de un año, no?
-Si, eso es. Gracias doctor.- Y con las mismas salió.
¿Doctor? En todas las biografías que había leído e incluso el mismo siempre contaba que nunca terminó la universidad, mucho menos doctorarse. Aunque ¿No había recibido un vez un docotorado honorífico?
-Ya ves el ajetreo que tenemos aquí normalmente. Como ves, en esta base de datos indexamos a todos los pacientes que pasan por aquí...
¿Pacientes? ¿A qué se refería Jobs exactamente? ¿Sería alguna fundación de ayuda a alguna enfermedad que formó con sus millones de dólares? ¿O se dedicaba el mismo a tratar a gente de alguna manera rara y extraoficial al estilo típico de California?
-... en esta columna ponemos los paquetes/año, y aquí sus comorbilidades.
Me miró de forma extraña, probablemente por mi cara de asombro.
-¿Tienes alguna duda?- esta vez sonó más inquisitivo.
-Yo quería saber...- Ahora ya no me salía nada, sólo ideas inconexas y palabras sueltas- Yo quería saber cuál será el próximo movimiento de Apple.- acerté a decir.
Steve Jobs rió y me dijo:
-Eso creo que no lo sabe nadie ¿Verdad?
Me despedí de él aun confuso. Había sido la entrevista más rara que había hecho nunca, pero al menos me habían quedado algunos conceptos de neumología muy claros. Sería un bombazo cuando lo publicara: Steve Jobs tiene un doctorado en medicina y es especialista del pulmón. En la redacción no se lo iban a creer.

lunes, 21 de noviembre de 2011

¡Qué país!

Y así es como un patán que apenas puede articular correctamente las palabras se convierte en Presidente del gobierno.
Los de Bruselas deben estar descojonándose en sus despachos.
A nuestros hijos les corresponderá recuperar el estado del bienestar que nuestros padres consiguieron para nosotros.
Nosotros sólo podemos intentar luchar contra esas agencias de calificación que se hacen ricas a costa de la ruina de otros. Por ahora vamos perdiendo.