domingo, 4 de diciembre de 2011

El brillo de una pantalla en la oscuridad


El comandante se quitó los pesados auriculares y los dejó en la mesa. El cansancio y la falta de sueño la hacían parecer mayor de lo que decía tener. Se frotó los ojos lentamente, como disfrutando de ese pequeño momento y volvió a mirar la pantalla. En ella unos pequeños triángulos de colores se movían por un mapa bidimensional a distintas velocidades. Volvió a colocarse los auriculares con desgana al ver que uno de los triángulos parpadeaba, apremiante.
-Patrulla Echo, informe- dijo con una voz que sonaba más exhausta de lo que esperaba. Intentó sonar más enérgico, pero sólo lo consiguió a medias- ¿Cuál es su situación?
A través de los auriculares surgió una voz distorsionada y ligeramente entrecortada, de alguien que gritaba intentado hacerse oír en el estruendo que le rodeaba:
-Último objetivo cumplido, señor. Solicitamos nuevas órdenes.
-A ochocientos metros de su posición se encuentra un pequeño poblado, tómenlo.
-Recibido, comandante.
-Y buena suerte.
La conexión terminó y con ella el ruido de fondo. El comandante no pudo evitar que se humedecieran los ojos; odiaba tener que enviar a esos chicos al peor lugar de la Tierra. Los tiempos de las guerras justificadas habían terminado y ya sólo había sitio para intereses políticos de turno. Ya no había buenos ni malos, sino un homogéneo gris en el que todos se movían. Morir por nada.




martes, 22 de noviembre de 2011

Dr Jobs

Steve Jobs me miró a los ojos y me preguntó:
-¿Tienes alguna duda?
Cuando estaba a punto de contestarle sonó su iPhone y me dijo:
-Espera un momento.- Sacó su iPhone de una funda no especialmente moderna y contestó.
Mientras yo repasé las notas de mi libreta. Fev1, espirometría, EPOC, asma, Urbason(c)... ¿Pero de qué demonios me estaba hablando Jobs? Vine aquí esperando una increíble entrevista con uno de los personajes más influyentes en la tecnología y cuando llego no para de hablarme de la importancia de dejar el tabaco y de ventilación pulmonar. Una cosa estaba clara: era tan excéntrico como se decía.
-Ya está. A ver ¿Tenías una pregunta?
-Si, yo quería saber si el próximo iPad...
La puerta se abrió y apareció una mujer bajita con pijama verde:
-Hay un señor que pregunta por usted, algo sobre que ha perdido el papel de la siguiente consulta. A ver si le reconoce.
Me quedé a cuadros ¿Qué clase de consultas hacía Steve a la gente? ¿Tenía alguna especie de "Consulta del visionario tecnológico" de las que nunca nadie, excepto tal vez los empleados más próximos a él en Apple, habían oído hablar?
Por la puerta entró un señor grueso y bajo, con la piel morena de años trabajando al sol, con las manos grandes y fuertes.
-Es que mire, el otro día vino mi hermano de visita y me revolvió todos los papeles en casa y ya no sé dónde está nada.
-No se preocupe Ambrosio, que yo le hago otro, para dentro de un año, no?
-Si, eso es. Gracias doctor.- Y con las mismas salió.
¿Doctor? En todas las biografías que había leído e incluso el mismo siempre contaba que nunca terminó la universidad, mucho menos doctorarse. Aunque ¿No había recibido un vez un docotorado honorífico?
-Ya ves el ajetreo que tenemos aquí normalmente. Como ves, en esta base de datos indexamos a todos los pacientes que pasan por aquí...
¿Pacientes? ¿A qué se refería Jobs exactamente? ¿Sería alguna fundación de ayuda a alguna enfermedad que formó con sus millones de dólares? ¿O se dedicaba el mismo a tratar a gente de alguna manera rara y extraoficial al estilo típico de California?
-... en esta columna ponemos los paquetes/año, y aquí sus comorbilidades.
Me miró de forma extraña, probablemente por mi cara de asombro.
-¿Tienes alguna duda?- esta vez sonó más inquisitivo.
-Yo quería saber...- Ahora ya no me salía nada, sólo ideas inconexas y palabras sueltas- Yo quería saber cuál será el próximo movimiento de Apple.- acerté a decir.
Steve Jobs rió y me dijo:
-Eso creo que no lo sabe nadie ¿Verdad?
Me despedí de él aun confuso. Había sido la entrevista más rara que había hecho nunca, pero al menos me habían quedado algunos conceptos de neumología muy claros. Sería un bombazo cuando lo publicara: Steve Jobs tiene un doctorado en medicina y es especialista del pulmón. En la redacción no se lo iban a creer.

lunes, 21 de noviembre de 2011

¡Qué país!

Y así es como un patán que apenas puede articular correctamente las palabras se convierte en Presidente del gobierno.
Los de Bruselas deben estar descojonándose en sus despachos.
A nuestros hijos les corresponderá recuperar el estado del bienestar que nuestros padres consiguieron para nosotros.
Nosotros sólo podemos intentar luchar contra esas agencias de calificación que se hacen ricas a costa de la ruina de otros. Por ahora vamos perdiendo.

miércoles, 26 de octubre de 2011

El eco en la ciudad

Johan miró hacía abajo desde donde estaba y la altura de veintitrés pisos le mareó un poco. A sus pies se extendía lo que hasta hacía bien poco era su bulliciosa ciudad. Ahora estaba vacía, y sus edificios se levantaban hacia el cielo como el esqueleto de un animal gigante, como las construcciones abandonadas de civilizaciones antiguas. Posiblemente aun quedaba alguien allí, entre las habitaciones vacías, las calles silenciosas y los coches parados. Un alma perdida o un ladrón que estaría aprovechando la ocasión. Hay gente para todo.
De pronto, algo se movió al final de la calle enfrente del edificio de Johan. Intentó escrutar hacia donde le había parecido que algo se había movido. Un chico de unos ventitantos estaba saliendo de una joyería con una bolsa de deporte en la mano. Era sin lugar a dudas uno de esos saqueadores.
Johan preparó su rifle de francotirador y ajustó la mirilla. Nadie debía saquear nada, esa era la orden y debía cumplirla. Tal vez al día siguiente la humanidad sería extinguida por el fuego que caía a veces del cielo, pero ello no excusaba para no cumplir la orden.
El sonido del disparo duró un instante, pero su eco duró un poco más. Ya nada se movía en la calle.

sábado, 22 de octubre de 2011

El tiempo pasa

No se por qué, pero este año me trae recuerdos lejanos. Recuerdos de los que no era consciente hasta que aparecen en mi cortex frontal como una sensación nítida, una imagen o un sonido albergado en mis circuitos neuronales esperando a ser despertado por un estímulo.
Será que es el último año. Será que cuando pase este 22 de Octubre, no volverá a haber otro 22 de Octubre aquí.
Entonces me resurge la urgencia por guardar recuerdos de todo a mi alrededor, pero es inútil.

jueves, 6 de octubre de 2011

Steve Jobs 1955-2011


Para los que saben un poco sobre el cáncer de páncreas esta noticia era casi esperada y sin embargo siempre sienta mal.
No se cómo era Jobs en persona, porque lo único que llega de gente así es su personaje. Se han dicho muchas cosas de él, algunas supongo que serán verdad y otras que serán falsas, pero me quedo con el hecho de que inspiró mucha gente, especialmente en el mundo de la tecnología, y es algo que podemos realmente saber de sus protagonistas. Como lo que ha dicho Sergey Brin, uno de los fundadores de Google:
“From the earliest days of Google, whenever Larry and I sought inspiration for vision and leadership, we needed to look no farther than Cupertino. Steve, your passion for excellence is felt by anyone who has ever touched an Apple product (including the macbook I am writing this on right now). And I have witnessed it in person the few times we have met.”
Hiciese lo que hiciese Jobs, mal o bien, espoleó la tecnología hasta a donde está hoy. Su falta se notará. Ahora les tocará a otros llevarnos hasta la siguiente evolución de la tecnología.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Paletos y paletos que llaman paletos a los paletos

El otro día en cuantarazon.com, una página un tanto deleznable, tenía una imagen que pareció ofensiva. Era esta. ¿Por qué? Porque los pobres chavales de 15 años que hacen este tipo de posters son unos paletos, pero creen que no lo son y creen saber quiénes son los paletos. La imagen habla por sí sola. Una promoción de Adidas mezclando la línea de Star Wars junto con el hip-hop de los ochenta con el que la marca está muy relacionada. El muchacho ni se lo huele, ni se ha parado un momento a buscar en internet a ver si hay otras cosas que lo que el conoce, a ver si existe algo más que su barrio. Lo ve y lo primero en lo que piensa es en los otros paletos de Seat Leon que ve pasearse por ahí con Estopa a todo volumen.
Pero claro, no se porque me molesto si en esa página y similares lo hacen constantemente. Críos que han descubierto el metal y creen que es la mejor música de la historia y que la música electrónica es de canis. Paletos que llaman a otros paletos.

lunes, 5 de septiembre de 2011

"Señor, aléjese más a ver si lo sigo viendo. Si, aun lo veo. Un poco más. Lo sigo viendo; Bocio grado III"

El bocio de aquel hombre "se veía a distancia" lo que era un término médico, pero rara vez se llegaba a esos extremos; la protuberancia se veía desde el espacio, pues según los habitantes de la estación espacial internacional era el único ser vivo que se podía vislumbrar desde la órbita. El instituto geográfico nacional había tenido que actualizar algunos mapas en consecuencia.
El ejecutivo decidió quitarle la potestad sobre su salud al enfermo ya que afectaba a la seguridad nacional y el tratamiento se discutió en el congreso de los diputados. De poco sirvió, ya que el treinta por ciento de los diputados no fueron y el resto estuvieron echándose las culpas los unos a los otros y en los descansos jugando con sus iPhones pagados por los impuestos de todos.
Al final alguien del Ministerio de Sanidad quiso hacer algo: lo pinchó con una lanza (sin esterilizar siquiera). Resultó que no era bocio, sino un nido de arañas. Deberían haberle hecho caso a un viejo que dijo que había que quemarlo.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Jodidos antibióticos

No, no me se los jodidos antibióticos. No lo dije de esa manera, pero lo pensé. Si mi vida es como el Show de Truman les acabo de ahorrar un pitido. De nada.
Corro a ciegas hacia delante, esperando no chocarme con nada en la más absoluta oscuridad (¿O obscuridad?), esperando que al final, cuando me quite la venda de los ojos esté en un lugar mejor, o algo similar. No espero llegar al Mobile World Congress del brazo de Scarlett Johansson, pero si espero estar en un lugar mejor, uno más aconchado, menos anguloso. Supongo que pedir un universo con lineas menos rectas y más curvadas en donde los ángulos de un triángulo no suman 180º es pedir demasiado.

Me vale con no necesitar una reconstrucción facial cuando todo acabe. Tal vez sea el momento de volver a mi plan de ser un médico mercenario e ir a África a ser el médico personal de algún cruel dictador que me deje llevar a cabo mis experimentos. Dijeron que un ser mitad humano mitad hamster no funcionaría, pero yo les haré ver que están equivocados. O mitad chinchilla. Le podría enseñar a hacer trucos. O a conducir y me podría hacer de chófer. Ya me imagino en alguna aldea de África con una ranchera Toyota de esas que llevan una metralleta en la parte de atrás en la que habría hecho hueco para un sillón orejero al lado de la susodicha ametralladora mientras un ser mitad hombre mitad chinchilla al volante me lleva de un sitio a otro a cambio de... ¿Qué comen las chinchillas? ¿Fruta?

Sea como sea, cuando esto termine pienso llevar el carné o lo que sea que me den después de todo, incluso el título si hace falta, a todas partes, enseñándolo por ahí para que me cuelen en el cine y me dejen cambiarme de asiento en el tren al que yo decida.

Un hombre puede soñar.

viernes, 12 de agosto de 2011

El charco de la tranquilidad

Una rata pasó corriendo por el cable de la electricidad. Probablemente iba a una de esas fiestas de alimañas nocturnas con alcohol, drogas, anticoagulantes y música techno que están tan de moda entre esos roedores. Bah, a mí me da igual, no necesito que se me licuen los órganos para ser feliz. Total, se me licuarán tarde o temprano. Menos mal que tengo la piel para evitar esas molestas pérdidas de fluidos.
A mi me vale con lo que tengo: una montaña de papeles y otra de archivos en pdf. Estoy en ese momento mitad digital mitad analógico, sin llegar a despegarme de ninguno de los dos, pero siempre repudiando al otro.
Es principalmente una cuestión de honor. Y dinero. Y futuro. Pero sobre todo de honor. Aunque lo otro no me vendría mal, pero en pocas cantidades. No quiero un puchero de futuro y no saber ni dónde ni cuándo estoy.
El sufrimiento hace tiempo que no existe para mí. No al menos el sufrimiento usual, el que se dice "pasarlo mal". Del que hace que la gente te diga "Que putada tío" mientras ponen su mano condescendiente sobre tu hombro.
Es sólo una cuestión de deber. De deber y honor. Yo conocía a unos que tenían ese lema: "Deber y Honor" y luego mandaban a millones a morir por cualquier cosa. En plan: saben demasiado, aunque no sepan ni dónde están ni quiénes somos nosotros.
Yo debería saber demasiado. A mi no podrían pillarme, no estoy en su mismo universo ficticio.