lunes, 21 de noviembre de 2011

¡Qué país!

Y así es como un patán que apenas puede articular correctamente las palabras se convierte en Presidente del gobierno.
Los de Bruselas deben estar descojonándose en sus despachos.
A nuestros hijos les corresponderá recuperar el estado del bienestar que nuestros padres consiguieron para nosotros.
Nosotros sólo podemos intentar luchar contra esas agencias de calificación que se hacen ricas a costa de la ruina de otros. Por ahora vamos perdiendo.

miércoles, 26 de octubre de 2011

El eco en la ciudad

Johan miró hacía abajo desde donde estaba y la altura de veintitrés pisos le mareó un poco. A sus pies se extendía lo que hasta hacía bien poco era su bulliciosa ciudad. Ahora estaba vacía, y sus edificios se levantaban hacia el cielo como el esqueleto de un animal gigante, como las construcciones abandonadas de civilizaciones antiguas. Posiblemente aun quedaba alguien allí, entre las habitaciones vacías, las calles silenciosas y los coches parados. Un alma perdida o un ladrón que estaría aprovechando la ocasión. Hay gente para todo.
De pronto, algo se movió al final de la calle enfrente del edificio de Johan. Intentó escrutar hacia donde le había parecido que algo se había movido. Un chico de unos ventitantos estaba saliendo de una joyería con una bolsa de deporte en la mano. Era sin lugar a dudas uno de esos saqueadores.
Johan preparó su rifle de francotirador y ajustó la mirilla. Nadie debía saquear nada, esa era la orden y debía cumplirla. Tal vez al día siguiente la humanidad sería extinguida por el fuego que caía a veces del cielo, pero ello no excusaba para no cumplir la orden.
El sonido del disparo duró un instante, pero su eco duró un poco más. Ya nada se movía en la calle.

sábado, 22 de octubre de 2011

El tiempo pasa

No se por qué, pero este año me trae recuerdos lejanos. Recuerdos de los que no era consciente hasta que aparecen en mi cortex frontal como una sensación nítida, una imagen o un sonido albergado en mis circuitos neuronales esperando a ser despertado por un estímulo.
Será que es el último año. Será que cuando pase este 22 de Octubre, no volverá a haber otro 22 de Octubre aquí.
Entonces me resurge la urgencia por guardar recuerdos de todo a mi alrededor, pero es inútil.

jueves, 6 de octubre de 2011

Steve Jobs 1955-2011


Para los que saben un poco sobre el cáncer de páncreas esta noticia era casi esperada y sin embargo siempre sienta mal.
No se cómo era Jobs en persona, porque lo único que llega de gente así es su personaje. Se han dicho muchas cosas de él, algunas supongo que serán verdad y otras que serán falsas, pero me quedo con el hecho de que inspiró mucha gente, especialmente en el mundo de la tecnología, y es algo que podemos realmente saber de sus protagonistas. Como lo que ha dicho Sergey Brin, uno de los fundadores de Google:
“From the earliest days of Google, whenever Larry and I sought inspiration for vision and leadership, we needed to look no farther than Cupertino. Steve, your passion for excellence is felt by anyone who has ever touched an Apple product (including the macbook I am writing this on right now). And I have witnessed it in person the few times we have met.”
Hiciese lo que hiciese Jobs, mal o bien, espoleó la tecnología hasta a donde está hoy. Su falta se notará. Ahora les tocará a otros llevarnos hasta la siguiente evolución de la tecnología.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Paletos y paletos que llaman paletos a los paletos

El otro día en cuantarazon.com, una página un tanto deleznable, tenía una imagen que pareció ofensiva. Era esta. ¿Por qué? Porque los pobres chavales de 15 años que hacen este tipo de posters son unos paletos, pero creen que no lo son y creen saber quiénes son los paletos. La imagen habla por sí sola. Una promoción de Adidas mezclando la línea de Star Wars junto con el hip-hop de los ochenta con el que la marca está muy relacionada. El muchacho ni se lo huele, ni se ha parado un momento a buscar en internet a ver si hay otras cosas que lo que el conoce, a ver si existe algo más que su barrio. Lo ve y lo primero en lo que piensa es en los otros paletos de Seat Leon que ve pasearse por ahí con Estopa a todo volumen.
Pero claro, no se porque me molesto si en esa página y similares lo hacen constantemente. Críos que han descubierto el metal y creen que es la mejor música de la historia y que la música electrónica es de canis. Paletos que llaman a otros paletos.

lunes, 5 de septiembre de 2011

"Señor, aléjese más a ver si lo sigo viendo. Si, aun lo veo. Un poco más. Lo sigo viendo; Bocio grado III"

El bocio de aquel hombre "se veía a distancia" lo que era un término médico, pero rara vez se llegaba a esos extremos; la protuberancia se veía desde el espacio, pues según los habitantes de la estación espacial internacional era el único ser vivo que se podía vislumbrar desde la órbita. El instituto geográfico nacional había tenido que actualizar algunos mapas en consecuencia.
El ejecutivo decidió quitarle la potestad sobre su salud al enfermo ya que afectaba a la seguridad nacional y el tratamiento se discutió en el congreso de los diputados. De poco sirvió, ya que el treinta por ciento de los diputados no fueron y el resto estuvieron echándose las culpas los unos a los otros y en los descansos jugando con sus iPhones pagados por los impuestos de todos.
Al final alguien del Ministerio de Sanidad quiso hacer algo: lo pinchó con una lanza (sin esterilizar siquiera). Resultó que no era bocio, sino un nido de arañas. Deberían haberle hecho caso a un viejo que dijo que había que quemarlo.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Jodidos antibióticos

No, no me se los jodidos antibióticos. No lo dije de esa manera, pero lo pensé. Si mi vida es como el Show de Truman les acabo de ahorrar un pitido. De nada.
Corro a ciegas hacia delante, esperando no chocarme con nada en la más absoluta oscuridad (¿O obscuridad?), esperando que al final, cuando me quite la venda de los ojos esté en un lugar mejor, o algo similar. No espero llegar al Mobile World Congress del brazo de Scarlett Johansson, pero si espero estar en un lugar mejor, uno más aconchado, menos anguloso. Supongo que pedir un universo con lineas menos rectas y más curvadas en donde los ángulos de un triángulo no suman 180º es pedir demasiado.

Me vale con no necesitar una reconstrucción facial cuando todo acabe. Tal vez sea el momento de volver a mi plan de ser un médico mercenario e ir a África a ser el médico personal de algún cruel dictador que me deje llevar a cabo mis experimentos. Dijeron que un ser mitad humano mitad hamster no funcionaría, pero yo les haré ver que están equivocados. O mitad chinchilla. Le podría enseñar a hacer trucos. O a conducir y me podría hacer de chófer. Ya me imagino en alguna aldea de África con una ranchera Toyota de esas que llevan una metralleta en la parte de atrás en la que habría hecho hueco para un sillón orejero al lado de la susodicha ametralladora mientras un ser mitad hombre mitad chinchilla al volante me lleva de un sitio a otro a cambio de... ¿Qué comen las chinchillas? ¿Fruta?

Sea como sea, cuando esto termine pienso llevar el carné o lo que sea que me den después de todo, incluso el título si hace falta, a todas partes, enseñándolo por ahí para que me cuelen en el cine y me dejen cambiarme de asiento en el tren al que yo decida.

Un hombre puede soñar.

viernes, 12 de agosto de 2011

El charco de la tranquilidad

Una rata pasó corriendo por el cable de la electricidad. Probablemente iba a una de esas fiestas de alimañas nocturnas con alcohol, drogas, anticoagulantes y música techno que están tan de moda entre esos roedores. Bah, a mí me da igual, no necesito que se me licuen los órganos para ser feliz. Total, se me licuarán tarde o temprano. Menos mal que tengo la piel para evitar esas molestas pérdidas de fluidos.
A mi me vale con lo que tengo: una montaña de papeles y otra de archivos en pdf. Estoy en ese momento mitad digital mitad analógico, sin llegar a despegarme de ninguno de los dos, pero siempre repudiando al otro.
Es principalmente una cuestión de honor. Y dinero. Y futuro. Pero sobre todo de honor. Aunque lo otro no me vendría mal, pero en pocas cantidades. No quiero un puchero de futuro y no saber ni dónde ni cuándo estoy.
El sufrimiento hace tiempo que no existe para mí. No al menos el sufrimiento usual, el que se dice "pasarlo mal". Del que hace que la gente te diga "Que putada tío" mientras ponen su mano condescendiente sobre tu hombro.
Es sólo una cuestión de deber. De deber y honor. Yo conocía a unos que tenían ese lema: "Deber y Honor" y luego mandaban a millones a morir por cualquier cosa. En plan: saben demasiado, aunque no sepan ni dónde están ni quiénes somos nosotros.
Yo debería saber demasiado. A mi no podrían pillarme, no estoy en su mismo universo ficticio.

viernes, 5 de agosto de 2011

False Flags

Unos deciden quién va a pagar y cuánto van a pagar, mientras otros chocan contra el muro de humo que les ponen delante. Gritan y patalean, para nada.
Finanzas internacionales, políticas y democracias nacionales.
En definitiva banderas falsas.

domingo, 17 de julio de 2011

Sobre porqué no era Síndrome de Boerhaave

Estoy escribiendo esto porque no quiero estudiar, así que al menos hago algo que tiene que ver con mi carrera y no estoy por ahí viendo a estos pibones.
A lo que iba. Resulta que en un examen de cirugía digestiva (en el cual se habían colado unas preguntas de medicina digestiva, por error /s) había un caso clínico que paso a contar, aunque no me acuerdo de todos los detalles.
Era un señor de cincuenta y tantos que después de una comida copiosa tenía dolor en pecho que se le iba hacia la espalda y creo que nauseas y vómitos (aunque de esto último no estoy muy seguro) y con dificultad para respirar. Como después de tres horas el dolor no se le pasa va a urgencias y allí le hacen una analítica, exploración física y un par de radiografías en donde toda está normal, excepto un derrame pleural derecho y creo que algo de rigidez abdominal.
Yo tengo mi teoría sobre lo que tenía este señor (de la cual no estoy del todo seguro) pero de lo que sí estoy seguro es de lo que no era. Y no era síndrome de Boerhaave, como dicen muchos, porque aunque quede mucho más glamuroso que mi teoría (que es básicamente parásitos repugnantes que vivían en el hígado del pobre señor porque había comido algo sobre lo que un perro había cagado) por más que miro no encuentro casi ninguna razón para pensar que el señor había tenido una rotura esofágica espontánea (¿A que quedaba mejor lo del síndrome de Van Gaal o como se diga que es simplemente eso, gente a la que se le rompe el esófago como si fuera una uña?). Ni enfisema, ni neumomediastino ni ná de ná.
Así que esto es todo, un confuso relato pseudomédico para quejarme sobre algo en lo que creo que tengo razón. Ahora que lo pienso, tal vez el señor tenía un infarto y ni nos dimos cuenta. Eso sería malo, aunque total, para como me salió el examen este de ingresar como adjunto en el servicio de cirugía digestiva...