Parte Uno.
Paco caminaba por la acera, pensando en los acontecimientos pasados, sientiéndose aliviado de haber sobrevivido a los perro-gatos de la 5º con la Mayor y mirando con sospecha a todo aquel que llevara sombreros de copa (algo, por cierto, extremadamente poco usual). El equipo de fútbol local había ganado y deportistas y aficionados cantaban, bebían y destruían a partes iguales. Paco miró un anuncio gigante, uno de esos carteles gigantescos que parecen decir: "hey, mírame y consúmeme más tarde en tu establecimiento habitual". Esa valla publicitaria ponía lo anterior, de hecho, debido a los recortes de prepuesto de la empresa, los publicistas habían sido despedidos y no reemplazados. Paco tiró piedras a los anuncios, hasta que finalmente le dió al perro de una señora y tuvo que huir, ya que la señora, perro muerto en mano, le perseguía para golpearle con el cadáver como reprimenda ejemplar. Paco era uno de esos publicistas despedidos.
Parte Dos.
Hans caminaba por unas calles estrechas del centro, intentando encontrar a alguien con el que poder establecer un amistoso intercambio de ideas. Sin saber por qué, ello le escalofriaba. Hans vestía el habitual atuendo de su tribu, los turistas guiris, que está compuesto por los pantalones cortos, las sandalias (los calcetines son opcionales), la camisa de manga corta, la cámara de fotos/video y la irritación del epitelio por sobreexposición a los rayos solares. Finalmente encontró una muchacha de su misma tribu, perdida también en las estrechas calles. La chica le miró, el la miró. Al final, ella le robó la cartera y la cámara de fotos/video.
Parte Tres.
Yo caminaba por la calle, por una avenida, sin rumbo. A mi alrededor se desarrollaba la vida de la ciudad. Los aparatos movidos por seres vivos muertos hace mucho corrían por doquier, mientras la información llenaba el aire, como una brisa de verano llena de agua de mar. Los electrones y la luz fluyen por todo el universo.
sábado, 17 de octubre de 2009
miércoles, 14 de octubre de 2009
domingo, 11 de octubre de 2009
Tercer capítulo. Soledad
No podía engañarse. La vida de Sam no era tan guay como parece. El a veces se veía como un superpolicía tecnoinformatizado que daba con los delincuentes sólo con un ordenador con conexión a la Red, pero no era cierto.
Bueno, para ser exactos sí era cierto, a eso es a lo que se dedicaba, pero no era feliz. Hacer ese tipo de cosas estaba bien, sí, pero no le llenaba. Había sido feliz, antes era feliz. Pero ya no, y sentado delante del ordenador, con la habitación únicamente iluminada por la luz de la pantalla, se sentía extremadamente solo, miserable. La rutina y la insustancialidad eran ahora sus compañeras en la vida.
Salió de casa, dispuesto a encontrar el maldito dispositivo. Conseguirlo sería el pequeño empujoncito para levantarse una mañana más. Triste pero cierto.
Bueno, para ser exactos sí era cierto, a eso es a lo que se dedicaba, pero no era feliz. Hacer ese tipo de cosas estaba bien, sí, pero no le llenaba. Había sido feliz, antes era feliz. Pero ya no, y sentado delante del ordenador, con la habitación únicamente iluminada por la luz de la pantalla, se sentía extremadamente solo, miserable. La rutina y la insustancialidad eran ahora sus compañeras en la vida.
Salió de casa, dispuesto a encontrar el maldito dispositivo. Conseguirlo sería el pequeño empujoncito para levantarse una mañana más. Triste pero cierto.
sábado, 10 de octubre de 2009
Las guerras clon
E iba yo por la calle, y sólo encontré clones de un mismo ser. Es un tipo normal, como cualquier otro, del que hay cientos de copias por ahí, pululando. Los reconoceréis.
martes, 6 de octubre de 2009
The Leaving Song
All the things you put me through
All the hopeless nights I tried to make it right for you
Show me how it is to lose
And who the hell are you to drag me down with you?
All the hopeless nights I tried to make it right for you
Show me how it is to lose
And who the hell are you to drag me down with you?
sábado, 3 de octubre de 2009
Neuronal
Las corrientes sinápticas fluían por todo su cerebro, sin parar en ningún lugar en especial, y si fuera visto por una de esas modernas técnicas de imagen que son capaces de detectar el minúsculo campo electromagnético que dejan, se vería como un espectáculo de luces y color, todo dentro de su cabeza. La música, como siempre se amoldaba a ello (¿o era al revés?). En cualquier caso, su hiperactividad cerebral era placentera. Se sentía vivo e inteligente.
No, el no necesitaba aparatos implantados en su cuerpo para sobrepasar los límites. No necesitaba ser un transhumano, si es que de verdad existían. Estaba explorando zonas de su mente antes ni siquiera sospechadas. Caminaba por los haces de nervios disfrutando el viaje.
PD: me encanta Andy Hunter.
PD2: mi ordenador luce (y nunca mejor dicho) ahora mucho mejor.
No, el no necesitaba aparatos implantados en su cuerpo para sobrepasar los límites. No necesitaba ser un transhumano, si es que de verdad existían. Estaba explorando zonas de su mente antes ni siquiera sospechadas. Caminaba por los haces de nervios disfrutando el viaje.
PD: me encanta Andy Hunter.
PD2: mi ordenador luce (y nunca mejor dicho) ahora mucho mejor.
sábado, 26 de septiembre de 2009
Dos semanas de clase
Me apetece escribir. Tal vez sea cosa del azúcar que corre a raudales por mi sistema circulatorio, proveniente de la bolsa de golosinas que tengo aquí al lado o puede ser que ya me tocaba escribir. Miro al tío que vive enfrente de mí, en el edificio de al lado, para variar, porque suele ser al revés (creo).
Ya no hace frío, excepto de noche tarde, lo cual es bueno, digan lo que digan.
En sólo dos semanas he aprendido un montón de cosas repugnantes de fetos y embarazos, y algunas cosas más que ahora mismo no recuerdo.
¿Por ejemplo?
Cuando hay sufrimiento fetal intenso, el líquido amniótico adquiere color y consistencia de puré de guisantes.
Ya no hace frío, excepto de noche tarde, lo cual es bueno, digan lo que digan.
En sólo dos semanas he aprendido un montón de cosas repugnantes de fetos y embarazos, y algunas cosas más que ahora mismo no recuerdo.
¿Por ejemplo?
Cuando hay sufrimiento fetal intenso, el líquido amniótico adquiere color y consistencia de puré de guisantes.
sábado, 19 de septiembre de 2009
Música de piano
Suena música de piano, con un ritmo lento, pausado, mientras mis pensamientos se amoldan a la armonía.
De hecho, me da igual todo. Ya he tenido bastante de vida. Le pedí demasiado a Luisito. "Venga, otra más, Luisito". Parece que fue ayer, y parece que fue hace lustros. Ya da igual, todo da igual.
Cuando fui a buscar la comida había gente, pero no la vi. Eran manchas borrosas en el camino, que sólo parecían entorpecerme el paso. No lamento los recuerdos, ni me hacen sentir nada, sólo están ahí, como el olor del bocadillo de lomo con queso.
La espirometría y la anemia son, de hecho, interesantes, pero como lo demás, me dan igual. Antes se las pedía a Luisito, que, con el trapo al hombro y cara de cansado me servía, pero ahora ya soy como los cascos azules: voy, no rompo nada y me como todo lo que ponen en esos países de nombres rarísmos.
Escucha el piano... días de libertad. Libertad de no hacer nada, y hacer de todo -vacuo, a fin de cuentas-.
Yo ya me he ido con mi música de piano, el friulano, y Bizancio. Y no creo que vuelva.
De hecho, me da igual todo. Ya he tenido bastante de vida. Le pedí demasiado a Luisito. "Venga, otra más, Luisito". Parece que fue ayer, y parece que fue hace lustros. Ya da igual, todo da igual.
Cuando fui a buscar la comida había gente, pero no la vi. Eran manchas borrosas en el camino, que sólo parecían entorpecerme el paso. No lamento los recuerdos, ni me hacen sentir nada, sólo están ahí, como el olor del bocadillo de lomo con queso.
La espirometría y la anemia son, de hecho, interesantes, pero como lo demás, me dan igual. Antes se las pedía a Luisito, que, con el trapo al hombro y cara de cansado me servía, pero ahora ya soy como los cascos azules: voy, no rompo nada y me como todo lo que ponen en esos países de nombres rarísmos.
Escucha el piano... días de libertad. Libertad de no hacer nada, y hacer de todo -vacuo, a fin de cuentas-.
Yo ya me he ido con mi música de piano, el friulano, y Bizancio. Y no creo que vuelva.
Frío
Es invierno, aunque los calendarios humanos digan otra cosa, esto es invierno. Me encuentro aquí delante del ordenador, mirando, como no, las nubes; una capa gris que se cierne sobre esta ciudad llena de cosas efímeras que tienen la fecha de caducidad antes siquiera de que lleguen aquí. Para paliar el frío, me rodeo de objetos electrónicos, como un diádoco cualquiera.
Puede que acabe como una especie de loco lleno de cables y circuitos, pero al menos no seré como un lobo hambriento de jamelgas que pululan por ahí, que se conforman con contentar de forma anónima a una bella muchacha. No, yo estoy solo, pero me gusta estar solo.
Y podría seguir así un buen rato, si no fuera porque las manos se me están helando, y la Red me espera amablemente. Tocar mi ordenador me calienta momentáneamente los dedos, lo suficiente como para escribir: "He terminado -al fin- el Half Life 2"
Puede que acabe como una especie de loco lleno de cables y circuitos, pero al menos no seré como un lobo hambriento de jamelgas que pululan por ahí, que se conforman con contentar de forma anónima a una bella muchacha. No, yo estoy solo, pero me gusta estar solo.
Y podría seguir así un buen rato, si no fuera porque las manos se me están helando, y la Red me espera amablemente. Tocar mi ordenador me calienta momentáneamente los dedos, lo suficiente como para escribir: "He terminado -al fin- el Half Life 2"
sábado, 5 de septiembre de 2009
Otra chorrada más

Pues eso, una chorradilla, publicando desde mi enorme y espectacular samsung i8910. Es taaaan bonito a la par que potente...
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