sábado, 13 de septiembre de 2008

Objeto punzante

La música sonaba en sus oídos mientras caminaba sin rumbo por la ciudad. Aquí y allá veía suciedad y crimen. Oh! Un céntimo. Debía ser su día de suerte. Desde que la guerra había comenzado hacia ya... ¿Tanto tiempo? ¡Cómo pasa el tiempo cuando uno está ocupado! Su trabajo era retirar derechos humanos. Le daban un objetivo y el tenía que quitarle alguno. ''A este... el de la intimidad'' ''Oh, a este el de la vida'' ''Mira, este me ha caido bien, le voy a quitar el de la dignidad''. No es que estuviera contento con su trabajo, pero de algo había que vivir ¿No? No pensará la gente que se puede decir ''no'' a un trabajo. Todo el mundo que conocía lo había hecho así; su primo comenzó a trabajar en una fábrica de armas químicas. Allí tenían la especialidad de la casa: productos arranca pieles. Causaban furor a lo largo y ancho del mundo. Allí donde hubiera un niño, había coca-cola y allí donde hubiera odio, armas de destrucción masiva. Ya casi no se acordaba de como empezó todo. Un segundo, no había empezado; siempre había sido así, sólo cambiaban los nombres y las armas. La crueldad y el dolor. El horror y la muerte. Eso siempre había estado ahí.
¿No había manera de cambiarlo? Ese pensamiento cruzó un segundo su mente, de parietal a parietal, haciendo parada de servicio -aunque sin parada de potenciales- en el frontal y después se esfumó como había venido, dejando tras de sí un débil y casi imperceptible campo electromagnético.
Ese mismo pensamiento había cruzado ya muchas mentes, pero siempre con ese mismo resultado. Pero un día fue distinto: en la parada sin servicio del frontal, se bajó accidentalmente un potencial de acción. Se dejó la garganta intentando llamar a la corriente de pensamiento, pero pasó de largo. Y allí se encontraba, en el frontal, sin saber a dónde ir. Pilló una circunvalación en la que estaba indicado ''Hacia el Parietal. Por su seguridad, vigile su gradiente, por aquí ahí inhibidores''. Pero el potencial de acción se fue por otros lugares y acabó creando una nueva corriente. En ese cerebro, el pensamiento no se esfumó, y se convirtió en otra cosa.
El poseedor de ese cerebro lo vió claro:
se podía cambiar. Se podía mejorar. El mundo, la humanidad es como nosotros la hacemos.
Aquel hombre recorrió kilómetros gritando su mensaje. Unos no le escucharon, otros le olvidaron y otros intentaron agredirle con objetos contundentes y otros objetos no contundentes, pero que hacen daño si se lanzan a mala fe, como lápices o gomas, que tu dices, eso no duele, pero que cuando te lo lanza un hombre rabioso, duele, admitámoslo.
Un pequeño grupo, sin embargo, sí cambió al escuchar a ese hombre. Y decidieron cambiar a los demás, ya que son personas las que conforman el mundo. Cada persona cuenta; desde el recién nacido hasta el que yace sobre su penúltimo lecho.
Esto ya se había hecho antes, desde la prehistoria hasta ahora, siempre había habido cambios, y se había mejorado. Pero había que cambiar aun más.
No me voy a poner en plan ''la humanidad es imperfecta porque así lo hizo Dios, y sino mira lo que hicimos en el Edén, saltándonos las reglas como si fuéramos quinceañeros rebeldes y grasientos, pero Dios nos lleva a un futuro mejor''. Bah, somos nosotros los que elegimos nuestro futuro. Además todo el mundo sabe que el Edén no existe, es otro de esos lugares mágicos como Nuncajamás, Teruel (perdón por el chiste fácil y, si eres de Teruel y lees esto, bueno tío/a reconoce que es muy pequeño, pero mucho. Hombre ya, pero es que hay pueblos en Murcia más grandes), y todos esos lugares de los que se habla para meter miedo a niños y mayores cuando no quieren irse a la cama. De ahí que la cama sea vista como si fuera algún tipo de fortaleza inexpugnable en la que con sábanas puedes defenderte de monstruos, asesinos y muñecos diabólicos. A lo que iba, desde que salimos de la charca y echamos a andar por este fangoso y pegajoso planeta hemos ido cambiando. Así que tenemos que seguir así. Si alguien te dice: ''quiero establecer una dictadura mundial, ¿te apuntas?'' Rechazas amablemente su oferta y le clavas un tenedor en el ojo. Bueno, no tiene porqué ser un tenedor, puede ser otra cosa punzante, supongo que podría haberlo dicho desde el principio, pero es que lo del tenedor es de un capítulo de los Simpsons y quería dejarlo tal y como lo dijo Moe, pero vamos, que si no tienes un tenedor pues le clavas otra cosa, pero que se punzante, no quiero que intentes clavarle una pelota, una magdalena o algodón de azúcar. Aunque el algodón tiene el palo ese. ¿Ves? Eso es un objeto punzante válido. No quiero demandas del estilo ''no pude evitar 1984 porque le clavé una ciruela'' o ''mi mundo se ha convertido en un infierno porque en lugar de coger el cuchillo cogí uno de esos peluche adorables y supersuaves pero que matar lo que se dice matar, no matan''. Si vais a acabar con alguien que es vuestro amigo y además os cae bien, tenéis que hacerlo rápido y efectivamente. Si no os cae bien o si no es vuestro amigo no deberíais matarlo lenta e ineficientemente, porque si queréis hacer un mundo mejor hay que ser eficientes, y no dejar el trabajo a medio hacer.

***

Jimmy era uno de esos chicos normales. Se le podía describir así: normal. No tenía ninguna característica que le diferenciaba de nadie. Era el perfecto para rellenar hueco, para salir de extra, para salir en fotos insustanciales, para quedar con varios y que pareciera un grupo más grande. Su vida era miserable y triste. Nunca había aspirado a nada, ni nunca se había planteado ''¿Por qué soy asi?'' Su única actividad era existir. Eso era lo único que hacía realmente bien.
Por desgracia, esto es ficción, y Jimmy parece ser el único ser así. Pero la realidad es mucho más cruda. Hay miles de ellos, caminando por las calles, trabajando en donde trabajéis, viviendo donde vivís. Ahora haceos la pregunta de si sois como Jimmy. Da igual la respuesta, si te has hecho la pregunta ya no eres como él. Fácil ¿No?

martes, 2 de septiembre de 2008

Electi

El honor más grande que podía tener un templario era ser un electi. Uno de los elegidos. El mejor entre los suyos. Serviría a la Iglesia Angélica aun más allá. Guilliam iba a convertirse en electi. Cualquier podría decir que había nacido para eso. Ya de pequeño mostraba la calma que le haría popular entre sus hermanos de armas. Su cuerpo alético y oscuro y su mirada inteligente y decidida hacían que sus hombres confiaran en él. No dudó cuando había que usar el asta y cuando usar la palabra. Había estado en todos los rincones de Europa; desde la isla ibérica hasta la Tierra Marcada más allá de Moscú. Incluso aquellos que no se refugian bajo la amable y confortable mano de la Iglesia le tenían respeto. Todos los niños de su aldea querían ser como él, y blandían toscas espadas de madera y pinchaban con ellas a los cerdos mientras se imaginaban peleando contra terribles engendros. Guilliam era una de esas personas que hacía de Europa un lugar mejor. Pese a la lluvía constante, la miseria, la ignorancia, la opresión, la codicia, la pobreza, las destructoras tormentas y los engendros oníricos, Guilliam tenía un pequeño halo de luz a su alrededor.

Y en algún lugar, otros como él veían más allá del poder o las riquezas. Más allá había algo más, un futuro mejor. Esperanza era ver ese más allá. Y cada vez más gente miraba el horizonte y veía, más allá algo distinto, mejor. Todo comenzaría por esos niños con alas blancas y la tinta del Señor en la piel.

sábado, 30 de agosto de 2008

Isobel

Es tarde, y como siempre no quiero irme a acostar. No se por qué me ocurre esto siempre. Supongo a veces que es como admitir que el día ha acabado, y me niego a reconocerlo. Otras veces pienso que es sólo una manía aprendida de pequeño. Alguna vez, que tarde es cuando soy más productivo, en general. Puede que sólo tenga la sensación de ser productivo.
En cualquier caso, voy a escribir de todos modos. Tal vez mañana no me parezca tan bueno, o si, pero en cualquier caso no lo eliminaré, eso sólo lo hice una vez y no más. Bueno, fueron dos veces, pero muy seguidas, asi que cuenta como una.

Nadia había tenido un día horrible, uno de esos días que deseas olvidar cuanto antes escribiendo un nuevo día encima, y luego otro, y luego otro, hasta que lo sepultes de recuerdos banales y ya no quede nada de él. Era invierno y en la calle hacía frío. Los pies le sangraban y le costaba caminar. La calle estaba, como siempre, bastante sucia, como es común en Roma. El camino a casa se le estaba haciendo interminable. La calle por la que en ese momento cruzaba estaba vacía, excepto por aquel hombre negro que iba en contradirección. Instintivamente sintió miedo. No era alguien que se acobardara fácilmente, ni que no supiera defenderse -su técnica de defensa personal era rápida, efectiva y dolorosa-, es que sintió un miedo irracional, proveniente de alguna región primitiva y básica de su cerebro. Se cambió de acera, a pesar de saber que eso no la ayudaría en absoluto y comenzó a caminar más deprisa. Ya no había dolor, sólo miedo. El hombre comenzó a seguirla y de pronto echó a correr. Nadia no pudo reaccionar y el hombre se avalanzó sobre ella. Un segundo más tarde, un placer extraño e intenso recorría su cuerpo. ¿El hombre la estaba mordiendo en el cuello? Nah, sería cosa suya, además, el placer le hacía difícil concentrarse. Estaba como paralizada, sin recordar exactamente que hacía en los brazos que aquel hombre extraño. De pronto, la oscuridad se cernió sobre ella y sintió en frío suelo.
Cuando despertó, estaba en una habitación de hospital. Una sonriente enfermera entró por la puerta y le preguntó qué tal se encontraba. ''Rara'' contestó ella aun confusa. Al parecer -le comentó el médico- alguien la había dejado en la puerta de urgencias la noche pasada con un volumen de sangre muy bajo. Le habían transfundido sangre y por la tarde se podía ir a su casa. Los recuerdos estaban borrosos y eran incompletos o carecían de sentido. Voces, un lugar cálido y una cama o algo parecido. ¿El hombre de la calle era real o sólamente se desmayó en la acera?
Su mente pronto se desvió del tema, en el que no iba a pensar mucho, y pensó sobre su trabajo. Había perdido un día de trabajo. Cogió su movil y marcó el número de su jefe.





Dear Isobel
I hope you're well and what you've done is right
Oh it's been such hell
I wish you well and hope you're safe tonight

martes, 26 de agosto de 2008

Traición

Sería como utilizar al blog sólo cuando no tengo nada mejor que hacer si no escribiera nada en estos meses de verano. Pero de hecho, así ha sido. Lo siento, bites almacenados en alguna habitación refrigerada y poco confortable diseñada para ese propósito en alguna sucursal de google.
Es extraño pedirle perdón a unos circuitos, pero es que se lo merecen. Ellos están ahí, aguantando y guardando mis chorradas para que yo ahora, en verano, les ignore completamente. Y sólo porque aquí tengo mejores cosas que hacer. Eso está muy pero que muy feo.

Es tarde y debería irme a acostar. Pero el Battlefield 2 me ha despejado bastante. No os interesa lo más mínimo, pero estaba jugando el mapa patrocinado por Intel. Es curioso, el otro día hablaba con mis amigos sobre esto mismo, diciéndoles que no me importaría que en los juegos hubiera publicidad, siempre de forma discreta. Y puse el ejemplo de que en el Battlefield 2 (Un juego sobre una supuesta e inminente 3º guerra mundial) hubiera carteles publicitarios de marcas. Pues eso exactamente es lo que hay en el mapa de Intel. En mitad del desierto saudí, al lado de una carretera, se puede leer en grandes letras: ''Stay cool in the heat of battle'' y el logotipo de Intel Core duo Extreme. De hecho, el trasfondo de la batalla es que el ejército estadounidense tiene que mantener las líneas de suministros de procesadores. Extraño, pero a la vez bastante predecible. La publicidad ha llegado a casi todas partes. ¿Por qué no a los video juegos? ¿Qué será lo próximo? ¿Los sueños?

Esta entrada ha sido patrocinada por calzoncillos ''Velocidad Luz''

martes, 1 de julio de 2008

Renovar

Estoy renovandome. Estoy empezando de nuevo. Volviendo al principio, como los reproductores multimedia que cuando llegan al final, vuelven a empezar. Bueno, siempre y cuando tengas la opción habilitada para ello. Si no, llegará al final y ya está. Pero si fuera así en las personas pues moririas. Y nuestra labor de médicos sería habilitar la opción ''repetición''. Pero esto no es del todo repetición.
No, es algo distinto. Es empezar de nuevo, pero distinto. Todo tiene que estar preparado para un nuevo ciclo. Esta ciudad está dividida en ciclos, que van de verano a verano. Cada principio de verano, toda una cohorte de estudiantes se va y cada final de verano una nueva viene. Todo se queda igual y a la vez, si uno se fija un poco más, es distinto. Es como una cinta transportadora, que cada año se lleva a unos y trae a otros. Ciertas cosas cambian, otras permanecen inmutables a lo largo de los siglos, como piedras color arena en mitad del páramo amarillo, cruzado por brazos de asfalto. Desde casi cualquier parte se ve la piedra de color arena y también el páramo amarillo. Algún día me iré de aquí y en ese momento vendrá otro a ocupar mi lugar, mientras nos observan las conchas, las calaveras, los reyes y los papas.
Mi piso es igual. En septiembre se empezará un nuevo ciclo, nuevas clases, nuevas materias, nuevos exámenes. Pero ahora reordenando, renovando mi habitación. Es la misión habitación del desierto y la operación renovación de mi puta habitación (perdón, el que se inventa los nombres está de vacaciones). Y uno mira las cosas se va encontrando y va recordando. Las palas de playa, esa libreta pequeña naranja, el espumillón dorado, una diana con balines incrustados, unos papeles de colores que ni siquiera son mios, aquella gorra roja, una pelvis...
De hecho, estoy deseando que llegue el verano, especialmente para no hacer NADA. Así con mayúsculas. Sentarme a mirar las nubes como dice mi perfil. Sentarme en el sofá y dejar el tiempo pasar. Y hacer cosas que me gusten de verdad; disparar a la gente, volar a la gente en pedazos, hacer estallar a la gente, matar gente, pero todo ello en el mundo virtual... creo.

P.D: ayer estaba jugando yo al Battlefield 2, disparando a unos tipos, y de pronto, en la pared había un bicho enorme y extraño. Debía ser de grande como mi dedo pulgar y parecía un saltamontes, pero no creo que lo fuera. ¿Como llegó hasta un sexto piso? ¿Cómo entró por la ventana sin que me diera cuenta? ¿De donde cojones venía? Si ni siquiera hay parques cerca. Y lo peor de todo, es que cogí una chancla y le de una ostia. Y desapareció. No se como, pero después de verle desaparecer tras la chancla no lo volví a ver. Ni le vi volar, correr, ni dejó cadaver. Lo peor es que estoy en el mismo sitio donde lo ví ayer y sigo sin saber donde e... oh Dios mio! ¡Viene a por mi! ¡Nooo...
...

jueves, 26 de junio de 2008

¡Al fin!


No, todavía no he acabado los exámenes. Lo que pasa es que al fin, sí, al fin, tengo TODOS los libros de Engel. Todos, tron, todos. El básico (en castellano), Creatures of the Dreamseed (en inglés), Pandorámicum (en inglés), Orden book miquelites (en inglés), ordensbuch gabrieliten, ramieliten, raphaeliten, urieliten (en alemán), Mater Ecclesia (en alemán), De Bello Britanico (en alemán), Codex Urbanis (en alemán) y las 5 novelas, Exodus, Terra incognita, Terra Nova, Homini Lupus y Hiobsbotschaft (en alemán).

Dios lo que me ha costado conseguirlos. Especialmente el de los gabrielitas, que hoy estaba en mi buzón, por fin. Se lo intenté comprar a alemanes, a suizos e italianos, pero al final unos amables alemanes como caidos del cielo, lo pusieron en mis manos.
Ahora que ya me he leido los que estan en castellano e inglés, me falta traducir los que están en alemán. Si, es un huevo, pero tengo todo el tiempo del mundo.
Por cierto, el día 30 sale una nueva novela, Deus Vult. ¿Cuánto tardaré en poseerla? Poco, muy poco.

sábado, 21 de junio de 2008

¿Por qué?

¿Por qué estoy estudiando esto? ¿De verdad tengo que saberlo? ¿En serio? ¿Es ABSOLUTAMENTE necesario? Nadie va a morirse porque yo no sepa esto, ¿No? De hecho, en lugar de estudiar epidemiología podría estudiar algo que podría REALMENTE salvar vidas.
-¡Médico, necesito un médico!
-¿Que le ocurre?
-¡Mi marido se ha desplomado de pronto!
-¡Tranquila señora, voy a calcularle el ODDs Ratio!
-¡¿De qué habla?! ¡Hagalé la cosa esa de darle en el pecho!
-Tonterías señora, le estoy calculando el riesgo atribuible. Y dígame, ¿su marido fuma?
-¡Ay la virgen, que se está poniendo morado!
-No se preocupe, tiene delante al mejor médico que haya visto jamás. Bueno, ahora dividimos la incedencia acumulada en expuestos entre la incedencia en...
-¡Que se me muere mi Paco!
-Joder, señora, ¿Aquí quién es el médico? ¿Yo o usted? Yo decidiré cuando su marido está muerto. Vale, ahora sí está muerto. Bien, veamos, voy a incluirle en el grupo de enfermos... enfermedad: muerte. Perfecto señora ¿Ve este punto minúsculo en esta gráfica? Ese es su Paco.

A Paco le dieron la baja por enfermedad, pero al mes ya lo devolvieron a su puesto de trabajo en la oficina. A su señora le dieron la pensión de incapacidad de Paco. A mí... casi me matan ¿Por qué? ¡Yo sólo aplique lo que me enseñaron en la Facultad! No era estadísticamente probable que Paco muriera tan rápido. Tal vez sea debido a alguna variable que aun no he encontrado... o a un factor de confusión...

jueves, 12 de junio de 2008

Renegades of Funk

No matter how hard you try, you can't stop us now

We're the renegades of this time and age
This is the time and age of renegades
Renegades of this time and age
This is the time and age of renegades

Since the Prehistoric ages and the days of ancient Greece
Right down through the Middle Ages
Planet earth kept going through changes
And then no renaissance came, and times continued to change
Nothing stayed the same, but there were always renegades
Like Chief Sitting Bull, Tom Paine
Dr. Martin Luther King, Malcom X
They were renegades of their time and age
The mighty renegades

We're the renegades of funk

miércoles, 4 de junio de 2008

Mar

El día había amanecido oscuro y tormentoso en Issoudun. Era raro, en primavera no solía haber tormentas como esas. Anne -la Mater de ese pequeño pueblo de pescadores- se sentó en una de las rocas cerca del mar. ¿Por qué Dios les castigaba de esa manera? ¿Habían sido los pecados de los Tiempos Pasados tan graves? ¿Y por qué pagaban ellos lo que habían hecho las personas del mundo prediluviano? Si, puede que fueran pensamientos herejes, pero ningún inquisidor podía saber lo que ella pensaba. Ensimismada miraba el mar, el inmenso mar. Se preguntó que habría más allá. Sabía que más al norte las islas de normandía y aun más al norte las islas británcas. ¿Y más allá? Unos gritos la sacaron de sus pensamientos. Unos pescadores habían sido atacados por unos engendros. Uno de ellos ya estaba muerto cuando llegaron a la costa. Los otros dos tenían un pie en la tumba.
Anne se acercó a ellos, les examinó durante un par de segundos y pronto comenzó a aplicar apósitos a las heridas. Sus órdenes eran acatadas al pie de la letra por los habitante que estaban a su alrededor, horrorizados con las armas del Señor de las Moscas. Tras un rato largo, otro de los pescadores murió. Anne maldijo mentalmente. Totalmente volcada en el que quedaba, estuvo a su lado durante dos días, hasta que el joven recuperó la consciencia.
Hoy, Anne se ha sentado otra vez en la misma roca, mirando el mar. Sabe que el Tentador se esconde en cualquier parte, y que aparece sin previo aviso. Pero ya ha pedido ayuda. Ahora mismo, un mensajero se dirige a Gratianopel para que una compañía de Engels venga a socorrerles. Anne mira el mar, pero esta vez tiene esperanza. Esperanza con forma de niños alados de plumas blancas.

domingo, 1 de junio de 2008

Némesis

El libro se abrió por la página en blanco. Una luz agonizante venía de algún lugar fuera de la habitación. Su pluma comenzó a dibujar las letras que contaban una historia terrible. Las palabras iban surgiendo del sonido del papel rasgado por la afilada pluma y como un cáncer el terror comenzó a crecer de nuevo. La luz se apagaba poco a poco, como estrangulada -igual que había sido estrangulada la mujer de quien escribía en el viejo tomo desgastado- y las letras negras seguían siendo plasmadas sobre el blanco. En ese momento, el escritor describía la cara de su mujer al morir, mientras él mismo la asesinaba. La oscuridad de la habitación se hizo más profunda y amenazaba con extinguir la vela. El escritor narró sobre el libro la muerte final de su mujer y la venganza de su nénemis, el cual la amaba. Las frías manos se aferraron a la pluma con rabia ante el recuerdo. Sin embargo, se tranquilizó cuando llegó a la parte final de la historia. Según decían las frases recién escritas, su némesis fue derrotado en el intento de venganza y había sido destruido. Para siempre. Pero se equivocaba.
El libro siguió siendo manchado, pero no por la tinta, que se derramaba hasta el suelo, sino por la sangre del escritor, que fluia desde su cuerpo sin vida. Puede que finalmente némesis lograra su venganza, pero el libro siguió conteniendo el horror y la muerte para siempre.